Las estadísticas de la violencia contra la mujer y todas las formas de abuso, insultos y amenazas psicológicas y emocionales por razones de género van en aumento. De enero a julio de 2018 se habían reportado 11 femicidios, mientras que para el mismo periodo de 2019 la terrible cifra alcanzó las 13 mujeres víctimas de la violencia por alguien cercano a su entorno. Incontables casos de violencia sexual, abusos domésticos y otras formas de opresión a las niñas, adolescentes y mujeres adultas están escondidos en la vergüenza, el qué dirán y absurdas creencias, como aquella que dice “que en pelea de marido y mujer nadie se ha de meter”. Han transcurrido dos décadas desde que se aprobaron las primeras normas sobre este tema con una orientación preventiva, sin embargo, ni el presupuesto ni los recursos humanos para convertir esas leyes en realidad están disponibles. Hoy más que nunca enfrentamos una crisis de la masculinidad. Una sociedad patriarcal se niega a reconocer que la forma en la cual se educa, maltrata y deforma a los niños, adolescentes y varones adultos, y recompensa la violencia como parte del credo machista. Todos, hombres y mujeres, perdemos nuestra humanidad por esto.
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15 jul 2019 - 05:00 AM