Hoy por hoy

Rosa María Crespo de Britton nos ha dejado. Ella ha partido legando una brillante estela como ciudadana, literata, intelectual, defensora de los derechos humanos, y como doctora en medicina, que convirtió su vida en una misión de lucha contra el cáncer y a favor de la salud de la mujer. Para la queridísima doctora Britton nunca hubo tabúes ni mojigaterías que le impidieran confrontar la hipocresía, los dogmas y el puritanismo enfermo que doblegan a la dignidad humana. Su obra literaria y su vocación de servicio tocaron miles de vidas, su esfuerzo en favor de la cultura, la educación y la ciencia se reflejaron en instituciones como el Instituto Oncológico Nacional, la Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia, y la Biblioteca Nacional. Su vida es un ejemplo que debe ser emulado por las generaciones presentes y futuras. A Rosa María la animó el amor a la verdad y un profundo deseo de construir un mejor país. Para este diario que publicó sus opiniones y reseñó sus hazañas, queda claro que tenemos una deuda impagable con esa gran mujer, luminaria de la ciencia y las letras. Muchas gracias, Rosa María Britton.

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