La Policía Nacional es el principal cuerpo de seguridad pública del país. Los principios constitucionales que orientan su funcionamiento van dirigidos a consolidarlo como un cuerpo profesional y meritocrático. A su vez, la memoria de los abusos cometidos tanto por la Guardia Nacional, como por las Fuerzas de Defensa, creó una toma de conciencia en la ciudadanía acerca de los límites con los que debe actuar la Policía Nacional. Por todo esto es un sobresalto la forma en que se ha manifestado el cambio de mando en la institución con motivo de la llegada al poder del nuevo gobierno. Al sorpresivo traslado de los oficiales y agentes de la DIJ, se suman movimientos y rotaciones que alcanzan a más de un centenar de miembros del personal juramentado de la institución. Si todos son profesionales, ¿por qué la rotación masiva? ¿Acaso es esta una purga o un castigo al personal que no siguió la línea de la administración Martinelli? El presidente Cortizo prometió un gobierno que respetaría a las instituciones y a la separación de poderes. Es tiempo de que lo demuestre.
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24 jul 2019 - 05:00 AM