Hoy por hoy

Puerto Rico ha sido un gran ejemplo del poder ciudadano y un importante recordatorio del valor de una prensa independiente. Las dos semanas continuas de protesta ciudadana contra el escándalo del contenido de los mensajes privados del gobernador Ricardo Roselló le envió un mensaje de esperanza. No fueron las fuerzas políticas tradicionales las que lideraron las protestas, sino distintos movimientos, como los grupos LGBT, los artistas, las amas de casa, los profesionales y pequeños empresarios, hartos de la corrupción y de la indiferencia de las autoridades a los problemas reales de la Isla del Encanto. ¿Por qué funcionó la protesta? Puerto Rico, a diferencia de Venezuela o de Honduras, tiene instituciones sólidas, con jueces y fiscales independientes, y una vibrante sociedad civil acostumbrada a ejercer sus derechos. En la era de las redes sociales, los malos políticos no tienen dónde esconderse, pero para que esto se traduzca en cambios reales, los ciudadanos deben materializar sus protestas y cuestionamientos en los espacios públicos. La lección más clara de los eventos en Puerto Rico es que en una democracia los ciudadanos mandan.

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