Hoy por hoy

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) sigue siendo una importante amenaza para la salud de los panameños. Según el Programa Conjunto de Naciones Unidas para el VIH/Sida (Onusida), Panamá tuvo una pequeña reducción en el número de nuevos contagios entre los años 2010 y 2018, cayendo de mil 400 nuevos contagiados a mil 300. De acuerdo con el informe, el grupo que tuvo la mayor reducción fue el de hombres mayores de 15 años. Sin embargo, el país pudo hacer mucho más y mejorar sus indicadores, si se hubiese implementado un plan de educación en salud sexual y reproductiva. La doble moral, la mojigatería y hasta el fanatismo religioso causaron que el país tuviera una década perdida en materia de salud sexual y reproductiva, ya que tanto a nivel de la Asamblea Nacional como del Ministerio de Educación, el oscurantismo campeó derrotando sendas iniciativas para educar a nuestros jóvenes. El número de contagiados es apenas un indicador inicial que debe ser seguido con sumo cuidado, porque es muy fácil que se revierta la tendencia si no hay un mayor control médico-sanitario, si las herramientas preventivas no son masificadas y si se persiste en una actitud negligente. Aunque el sida no es una condena a muerte, requiere de atención médica y de un suministro constante de fármacos. No es justo seguir perdiendo la calidad de vida de los jóvenes por la ignorancia y el fanatismo.

Edición Impresa

ENVÍOS POR EMAIL