EDITORIAL

Una misión que ya lleva 39 años

Cuando La Prensa hizo sus pininos, allá por los ochenta, la mayoría pensó que su existencia sería efímera. Luego, con el pasar de los años y la solidez económica que alcanzó, la ciudadanía la dio por hecho. La Prensa y su periodismo independiente e incómodo estarían allí siempre, piedra en el zapato de algunos, faro de muchos.

Hoy, 39 años más tarde, la capacidad de este –y de todos los medios tradicionales– para sobreponerse al momento, y perdurar en el tiempo, vuelve a ser tema de conversación.

No es para menos: los lectores de siempre migran al digital y los nuevos se inician en ese territorio donde se espera que todo –en particular la información– sea gratis. Algunos anunciantes también migran a digital, un mundo donde la pauta es más económica porque no conlleva soporte de papel, ni tinta ni rotativas ni imprentas ni carros distribuidores ni canillitas; y en el que medios como La Prensa compiten con gigantes como Google y Facebook. A la consecuente dispersión de recursos se suma el hecho de que ser un medio profesional e independiente supone inversiones y gastos. Por un lado, debemos invertir en recurso humano y tecnológico sofisticado para alimentar varias plataformas a la vez con análisis y reportajes que añadan valor y nos diferencien. Por otro, debemos defendernos de los ataques de funcionarios que, amenazados por nuestras publicaciones, dedican parte de sus copiosos y en ocasiones malhabidos patrimonios a poner demandas cuyo manejo supone costos altísimos para la corporación.

Hay días en que, quienes estamos adentro, quisiéramos alzar la voz y decirle al país “suscríbanse, ciudadanos”, “pauten, señores empresarios”, que La Prensa necesita de su apoyo para, a cambio de este, seguir siendo su fiscalizador y su salvaguarda, ese vigilante que permanece de turno con el ojo abierto todos los días del año, para que ustedes puedan dedicarse a estudiar, producir o criar a sus hijos.

Hoy es uno de esos días. Celebramos 39 y nos estamos preparando para 40 y más. Los retos son inmensos, pero el compromiso y el coraje de nuestros asociados es igual y mayor. Nos sentimos bastante seguros de poder lograrlo, pero la última palabra la tienen ustedes.

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