Hoy por hoy

Las mediciones entre 2014 y 2018 del Programa de Saneamiento de la Bahía de Panamá, que comparan la calidad de las aguas de los ríos, quebradas y puntos relevantes, muestran que hay importantes mejoras, aunque todavía no son aptas para el uso humano. Los niveles alarmantes de 2014 empiezan a ser historia. Estas mejoras se deben al manejo efectivo de las aguas residuales de hogares y comunidades que anteriormente las vertían directamente a los diferentes cuerpos de agua. Por el momento, lo que pudiera dar una sensación de confianza es, por el contrario, una advertencia de lo muy costoso y complejo que es sanear un área contaminada por la desidia humana. No se puede permitir que las nuevas urbanizaciones y edificaciones que se hagan en Panamá mantengan las viejas prácticas con el manejo de las aguas residuales y la basura. El gran desafío ambiental que enfrentan los ríos y la bahía de Panamá es que los habitantes de estas cuencas hídricas han convertido a los cuerpos de agua en sus vertederos. Ahora el reto es trabajar con los ciudadanos para que aprendan a respetar el ambiente de todos.

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