Hoy por hoy

Un grupo de organizaciones de la sociedad civil y de ciudadanos en general, incluida una decena de jóvenes activistas cuyo compromiso es esperanzador, ha decidido alzar la bandera de la justicia y llevarla esta tarde a los predios de ese edificio, que debería ser emblema de la pulcra administración de la justicia, aunque en la práctica se ha convertido en sinónimo de impunidad, corrupción y desmoronamiento moral. No se trata de un movimiento partidista ni responde a un evento coyuntural. Se trata de una iniciativa ciudadana que busca convocar a todos aquellos panameños que se sienten indignados y preocupados por la corrupción, la impunidad, el retroceso de la institucionalidad y otros desvalores que campean en nuestra sociedad. Hubo una vez en que una cruzada civilista rescató al país de la asfixia de una narcodictadura. El Panamá de hoy clama por una nueva cruzada, una que le recuerde a los servidores públicos que están obligados a rendir cuentas a la colectividad y que la colectividad tiene voces y recursos para exigirlo. Nuestros problemas son muchos y complejos, pero está claro que, sin un sistema judicial confiable, no hay paz social, no hay inversión, no hay democracia.

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