Hoy por hoy

La vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Zulay Rodríguez, bajo el infame manto de la impunidad que usualmente le garantiza una Corte Suprema entregada al mejor postor, se ha dado a la tarea de proferir insultos y mentiras contra este medio en redes sociales. Sus infundios contra el medio tienen como fin socavar nuestra credibilidad. Pero, en su caso, ¿qué credibilidad y respeto puede tener ella por sí misma? Por un lado, la transparencia que tanto cacarea tiene como límite la información pública sobre sus empleados o sus organizaciones deportivas. Y, por el otro, esta diputada del PRD ha tenido y mantiene una amplia entrada en los medios de comunicación del expresidente en cuyo gobierno se interceptaron sus comunicaciones telefónicas. Sus audios fueron ampliamente escuchados cuando sus victimarios los hicieron públicos en internet, luego de lo cual declaró que fue pinchada 24 horas al día durante más de cuatro años. Pero eso le importa poco a la hora de hacer defensas trasnochadas del que fue acusado de ser un pinchador. Pero si algo tenemos claro aquí es que sus ataques son solo la más burda manera de defender a quien le ha ofrecido sus micrófonos para atacar a un enemigo común: a los periodistas de este medio, que carecen de esa flexibilidad moral de la que ella hace gala.

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