Hoy por hoy

La reforma presentada por la ministra de Salud, a fin de modificar la Ley de Medicamentos, es una iniciativa que busca un paliativo a las continuas crisis por la falta de insumos y productos para la salud. Aunque esta solucionaría parcialmente los múltiples problemas del sector, la iniciativa tiene validez porque atendería la zozobra que sufren los pacientes, particularmente aquellos de enfermedades crónicas que son los que sufren mayormente, dado que deben interrumpir tratamientos de carácter permanente. El Ejecutivo podría declarar un desabastecimiento crítico y emplear mecanismos para la compra directa de medicamentos, tanto en Panamá como en el extranjero. Ello pondría fin, al menos teóricamente, a un problema recurrente, y que retrasa la compra de medicinas por conflictos entre las empresas en las licitaciones o porque no hay en el mercado local, todo lo cual impide que los pacientes tengan acceso a sus medicinas de forma oportuna. De otro lado, se crea un observatorio que actuará como asesor del Ministerio de Salud y de la Autoridad de Farmacia y Drogas, a fin de fortalecer el sistema de suministros y seguridad de medicamentos y medir su comportamientos en el mercado nacional e internacional. Ojalá la Asamblea Nacional pueda darle curso de inmediato a este proyecto de ley, y no se someta a los poderosos intereses que se tocarían en esa industria. Y, lo más importante: porque va en beneficio de miles de pacientes que lo necesitan.

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