Hoy por hoy

El fundamentalismo ha hecho una pasmosa aparición en la comisión legislativa que hace las consultas para una reforma constitucional. Está, por ejemplo, lo que plantea la Alianza Panameña por la Vida y la Familia, que pretende que cuando se emita un fallo que ellos consideren inconstitucional –en especial sobre el tema del matrimonio igualitario– se llame a referéndum. Esto equivaldría a violar preceptos ya consagrados en la propia Constitución, como el de la igualdad de derechos que tiene todo ser humano ante la ley. Por otro lado, someter los derechos de una minoría a la voluntad de la mayoría esa una abierta violación a las normas internacionales de las que Panamá es signataria. Los otros extremistas son los que pretenden politizar el nombramiento de los fiscales anticorrupción. Su vocero es alguien que, precisamente, fue condenado por la justicia por el robo de relojes. Esta persona pide que los fiscales no sean nombrados por el procurador de turno, sino por entes enteramente políticos –como el Ejecutivo y el Legislativo– o politizados, como la Corte Suprema de Justicia. Aunque sean solo opiniones, estas son un reflejo del grado de polarización al que hemos llegado.

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