Hoy por hoy

Faltando dos días para terminar el periodo presidencial pasado, el Ministerio de Ambiente le remitió una nota al Procurador de la Administración para solventar una duda: ¿cómo cobrar una cuenta millonaria al proyecto de Minera Panamá? Esta situación es sorprendente. De acuerdo con el documento original de las autoridades ambientales, la deuda excede los 11 millones de dólares y venía de arrastre desde el año 2012. Además, la minera debía reforestar más de mil 920 hectáreas y solo lo había hecho en 145. Más allá del contenido de esta controversia, se evidencian señales preocupantes: la institucionalidad ambiental es demasiado débil para cumplir con sus importantísimas tareas. Lo que es peor, una empresa multinacional que adquirió compromisos ambientales con el país, ha tenido seis años de incumplimiento en los aspectos mencionados. Esta conducta levanta serias dudas sobre la capacidad de Panamá para supervisar y fiscalizar megaproyectos de esta naturaleza, y cuestiona severamente la buena fe de los socios que adquiere el país para el desarrollo de estos proyectos. El Ministerio de Ambiente tiene un rol preponderante en facilitar la descarbonización de nuestra economía y la transición hacia una sociedad sostenible. Con estos antecedentes, el presente y el futuro de Panamá están en un serio peligro por el juega vivo y la fragilidad institucional.

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