Hoy por hoy

Esta semana se cumple un año del brutal asesinato en el consulado de Arabia Saudita en Turquía del periodista Jamal Kashoggi. La evidencia apunta a que fue torturado y ejecutado por ser un fiero crítico del gobierno de su país. El aniversario de su muerte debe servir para recordar las serias amenazas que sufre la libertad de expresión en el mundo. Más cerca de nosotros, en Nicaragua, los periódicos independientes cierran porque el gobierno del tirano Daniel Ortega les niega el acceso al papel, la tinta y las divisas para funcionar. Así también se acaba con la libertad de expresión y el derecho a la información de los ciudadanos. En Panamá, las amenazas directas a los medios críticos y a los periodistas comprometidos incluyen demandas necias, querellas penales infundadas y campañas de acoso en redes sociales y en publicaciones que dicen ser medios de comunicación. La máxima de que en una sociedad democrática los medios de comunicación independientes existen para decirle la verdad al poder, nunca ha sido más cierta. La mejor defensa de la democracia es una prensa independiente que contribuya a crear una ciudadanía informada.

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