Hoy por hoy

El Puente de las Américas, inaugurado el 12 de octubre de 1962, costó inicialmente 20 millones de dólares. De 1962 hasta el año 2000, el mantenimiento de esta majestuosa obra lo hacía una cuadrilla permanente de trabajadores panameños, que revisaba cada detalle de la estructura. Los cables recibían mantenimiento, las losas eran reparadas, las vigas recibían pintura constante por el salitre del viento costero y, así, cada uno de esos heroicos obreros conocía la estructura y le daba cuidado puntual. El gobierno de Panamá dejó hace varias décadas de darle mantenimiento a la infraestructura pública con su propio personal y, en cambio, proliferaron los contratos de mantenimiento. En los últimos 15 años, el país ha invertido alrededor de 100 millones de dólares en el mantenimiento del puente, con los resultados a la vista. Hay huecos peligroso en la rodadura. Los 60 mil vehículos que usan en promedio esta obra todos los días deben sortear el tranque y los riesgos vinculados. Mientras se construya el nuevo puente, habrá que tolerar esta condición y lo que surja en el camino. El problema no es el puente, sino un Estado que es incapaz de cuidar sus bienes.

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