Hoy por hoy

Parece un circo de tres pistas, o quizás, la asamblea general de los propietarios de un disfuncional condominio poniéndose de acuerdo para aprobar una cuota extraordinaria. Sin embargo, no es nada de esto. Por el contrario, es el ejercicio más importante que en una generación ha realizado la Asamblea Nacional, para revisar la Constitución Política. El documento desarrollado por el Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo, que tomó aproximadamente un año para ser redactado, y que contó con la opinión de todos los partidos políticos, ahora se enfrenta a la realidad del apetito, los caprichos y las añoranzas personales de la mayoría de la alianza dominante dentro de la Asamblea Nacional. Han tocado las garantías individuales, trataron de cambiar el concepto de la nacionalidad panameña y están buscando redefinir instituciones políticas y de gobierno sin debate alguno, o peor aún, justificados por egoismos y ambiciones individuales. Por ejemplo, si una diputada no quiere ser investigada por el Ministerio Público, se abandona esta propuesta avanzada por la Concertación y que recoge el sentir de amplios sectores de la opinión pública. A este paso, y con esta velocidad, no terminaremos con una Constitución moderna y democrática, si no con un libro de colorear, en que cada cual dibuja y pinta de la forma que quiera. Esta no es la manera cívica de debatir un cambio constitucional.

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