Hoy por hoy

La democracia es el mandato de la mayoría, con la protección de las minorías. Tomando en cuenta los más diversos aspectos o dimensiones de la vida de las personas que forman esta sociedad, cada cual puede ser parte de una minoría. No es justo ni ético que los derechos y libertades individuales y sociales, sean un tema de las preferencias personales de un puñado de diputados. Los derechos humanos se ejercen, no son una concesión de los gobernantes de turno, si no un triunfo de la humanidad y el reconocimiento de la dignidad de cada persona. Es lamentable que una discusión tan seria y trascendental, sea realizada de una forma tan poco decorosa y truculenta. La cultura democrática de los panameños necesita que cada ciudadano se comprometa a defender sus derechos, y a promover las libertades de los demás. Aquí, ya no se trata del simple respeto al derecho ajeno si no, de un contrato social a favor de la libertad, la diversidad, y la dignidad humana. El mundo alrededor nos muestra las consecuencias de no entender el rol de la libertad humana y la protección de las minorías. Nuestra Constitución Política debe reflejar estos principios.

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