Hoy por hoy

¿Para qué sirven las leyes si los tribunales no están dispuestos a sancionar su incumplimiento? Esta es la pregunta que debió hacerse el Pleno de la Corte Suprema de Justicia, cuando se enfrentó a la deliberación sobre el desacato de la diputada Yanibel Ábrego, a una orden emanada de la propia Corte. En vez de resolver lo que la lógica y los hechos dictaminaban, una mayoría de los magistrados le dio la espalda una vez más al estado de derecho. Es notable el salvamento de voto de los magistrados Luis Mario Carrasco y Harry Díaz, que reconocen que sí hubo un desacato y que la entonces presidenta de la Asamblea Nacional, debía cumplir con la Ley de Transparencia como cualquier ciudadano, y enfrentar las consecuencias por infringirla. Una decisión en el sentido correcto, es todo lo que se necesita para cambiar nuestra historia. La mayoría de los magistrados actuales de la Corte Suprema, se rehusan a cumplir el rol de jueces íntegros e imparciales que necesita el país, para ser en realidad peones del poder de turno.

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