Hoy por hoy

El proceso de reformas constitucionales ha recuperado su rumbo. Por una parte, la Asamblea Nacional empezó a escuchar a la juventud estudiantil y profesional cargada de reclamos y propuestas sobre la forma en que se lleva la nave del Estado. A su vez, y quizás como gesto más importante, el presidente de la República ha asumido un rol de liderazgo que había estado ausente. Con su respaldo a las recomendaciones hechas por un grupo de juristas sobre las reformas constitucionales aprobadas, el gobernante demostró que el tema le importa, y que no se trata de una mera promesa electoral, si no de un compromiso de Estado. En las próximas semanas se confirmará si el liderazgo presidencial encuentra puerto seguro en su bancada legislativa. Quizás, si los diputados del partido gobernante escuchan a los ciudadanos durante el receso legislativo, entenderán finalmente la gran repulsa popular de que son objeto. Gobernar es decidir, y claramente las decisiones del presidente le han devuelto la calma a la ciudadanía. Los panameños no queremos sobresaltos ni manifestaciones constantes de un pueblo descontento. El diálogo es la mejor vía para que gobernantes y gobernados se entiendan y se respeten.

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