Hoy por hoy

Los Varelaleaks han vuelto a confrontar dos pilares de nuestra sociedad democrática: el derecho a la privacidad y el derecho a la información. En esta ocasión, y en congruencia con lo actuado frente a los Wikileaks, los Panama Papers y otros casos puntuales, La Prensa ha decidido generar contenidos a partir del material que consideramos de interés público. Estas filtraciones ofrecen elementos valiosos para el entendimiento de lo sucedido en un período específico del mandato de Juan Carlos Varela, la forma cómo el expresidente gestionó la cosa pública, la relación con otros actores de la sociedad y los factores que moldearon el panorama en que nos encontramos hoy. Por otro lado, no podemos dejar de alzar una voz para poner sobre la mesa la compleja y peligrosa situación en que nos encontramos. El celular es una herramienta sin la cual no se entiende la vida contemporánea: a través del móvil se ama, se odia, se paga, se cobra, se administra, se regaña, se amenaza, se gobierna y se desgobierna. Estas filtraciones se originan en el móvil de quien ocupó la más alta autoridad de la República. Eso significa que todos, sin excepción, nos encontramos en una situación de vulnerabilidad tremenda, una vulnerabilidad que pone en peligro desde relaciones personales hasta transacciones comerciales. Y que, en el peor de los escenarios, nos condiciona como individuos, porque nos hace susceptibles al chantaje moral, económico y de toda índole. ¿Cuántas decisiones de funcionarios de alta jerarquía no han sido definidas por la amenaza y el miedo? ¿Quién tiene secuestrado a este país? Y, finalmente, ¿quién nos devolverá la paz, la legalidad, la certeza de que hay justicia?

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