Hoy por hoy

En Panamá, hay 400 mil personas subalimentadas, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La gran mayoría se encuentra en las comarcas indígenas. Estos indicadores se han estancado desde el 2015, y se nota en aspectos como el bajo rendimiento escolar. El hambre nos está robando una generación de infantes y niños en zonas rurales. Pero esta condición también afecta a las ciudades del país. Mientras que en las comarcas el 60% de los niños menores de cinco años de edad presenta retrasos en el crecimiento, en las zonas urbanas de Panamá esa cifra es casi del 20%. Es injustificable que en el país de las líneas de Metro de 2 mil millones de dólares cada una, haya un solo niño con hambre. El gobierno actual ha prometido poner en marcha un programa de “estudiar sin hambre”. Estamos tarde como sociedad para implementar esta iniciativa, que debe ser de las más prioritarias de la acción gubernamental. El hambre de nuestros niños nos condena a todos.

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