Hoy por hoy

Uno a uno aparecieron ante la Comisión de Gobierno de la Asamblea Nacional, casi todos los aspirantes a convertirse en defensor del Pueblo para completar el término dejado vacante por Alfredo Castillero. Algunos de los aspirantes parecían participantes de un ritual, en el que cada vez que el cargo ha estado disponible, presentaron sus documentos. Otros postulantes sorprendieron por su desconocimiento del concepto de derechos humanos y de la legislación que rige a la Defensoría. Muchos hablaron elocuentemente de todo lo que la institución podía llegar a ser, decir y hacer, sin embargo, no evidenciaban entender la crisis que vive la institución. Mientras los diputados comisionados hacían sus preguntas, era claro que tampoco entendían el papel que ellos han tenido en el desmoronamiento de la Defensoría. Ningún diputado ofreció abstenerse de solicitar nombramientos ni se comprometieron a defender la independencia del defensor del Pueblo. Ahora, los aspirantes tienen hasta enero para conseguir sus votos o esperar a una próxima convocatoria para volver a presentar su candidatura, para encabezar una institución que está agonizante.

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