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Huelgas y grandes comienzos

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Huelgas y grandes comienzos

El estudio de los sueños, fenómeno aparentemente insignificante junto a otros reputados como más serios, tienen grandes relevancias porque el fenómeno onírico en sí es un síntoma neurótico que tiene la ventaja de poder ser observado en todo el mundo, aun en los individuos de salud normal.

Algunos se producen hallándonos dormidos o dormidas, otro en donde los sucesos que se nos presentan en sueños se hacen predominantemente en imágenes visuales , acompañadas, a veces, de sentimientos, ideas e impresiones. A veces, los sueños son un accesorio inoportuno y perturbador del descanso, cuya característica psicológica parece ser la extinción del interés por el mundo exterior. Los sueños, son en fin, formas que “el alma tiene de reaccionar durante el estado de reposo al estímulo perturbador del mismo ser”.

Por eso tenemos que cuidarnos de las influencias negativas que nos rodean cuando vamos tras nuestros sueños. Tenemos que rodearnos de personas que nos alienten, que nos edifiquen. Por cierto, necesitamos gente que sea sincera y que nos diga si estamos tomando una acción equivocada. Claro que no es bueno rodearse de personas que siempre nos digan que !sí! a todo. Pero al mismo tiempo, no debemos tolerar a gente crítica negativa, la gente de “no se puede”. A veces las personas que nos desalentarán son las que más cerca tenemos.

Recordemos al rey David. Cuando él era niño le dijo a su hermano mayor, Eliab, que quería pelear contra Goliat, el enorme filisteo, el gigante. Eliab intentó desalentar a David y le dijo: “David, jamás lograrás nada grande. No tienes lo que hace falta”.

David tuvo que tomar una decisión crucial. ¿Creería en las cosas negativas que su hermano le decía? ¿O creería en lo que Dios le había puesto en su corazón? Podría haber dicho: bueno, quizás Eliab tenga razón. Es mayor que yo, tiene más experiencia y conoce más los obstáculos que enfrentamos . Yo no soy más que un muchacho. No me siento con demasiado talento. Es probable que ese gigante me mate.

Sin embargo, no fue así: David dijo: “Eliab, no me importa lo que digas de mí. Yo se quién soy. Y sé qué es lo qué Dios ha puesto dentro de mí. Voy a salir y a cumplir el destino que Dios me dio. Y eso hizo, enfrentando al gigante y derribándolo con unas piedritas recogidas del lecho y del arroyo.

Hoy tuve un sueño genial y este me llevó a reflexionar acerca de las quejas por las infraestructuras de las escuelas y la desidia que quieren implantarle en la mente a nuestros estudiantes los educadores con sus artimañas políticas .En el sueño veía a los discentes en todo el país lanzándose en huelga por las calles de Panamá y resolviendo de un solo plumazo estos grandes problemas gremiales pero, me alentó la realidad de escribir cuando vi un video que reflejaba lo contrario. Hoy un grupo de estudiantes con su banda de música y su profesor entonaban el canto del himno nacional. Son las piedritas que cada letra de nuestro himno nacional debe entonarse en estos momentos . Su coro. Sus estrofas que invitan al trabajo sin más dilación. Invita, nuestro himno nacional, a “alcanzar la victoria en el campo feliz de la unión”.

¿Qué tal si los niños, niñas, chiquillos y chiquillas de nuestro país se convierten en guardianes de la educación y qué tal si ningún adulto les ayuda a protestar ni a hacer sus pancartas o cartelones para divulgar ante la faz del país, las grandes fallas ortográficas que han aprendido a escribir con el “guasapeo”? (“guasapear” es un verbo con caracteres que se lanzan como flechas en cada uno de nuestros memes que leemos constantemente. Recordemos que los cerebros son como esponjas, que exprimen y copian ).

Una huelga de educadores es un espacio de tiempo en que uno(a) está sin trabajar, sin ir a la escuela . Esta sería una huelga revolucionaria de bracitos caídos en terrenos de cultivos especialmente fértiles. Terrenos de niños y niñas, de chiquillos y de chiquillas que ya no resisten quedarse sin clases por falta de creatividad.

Nosotros y nosotras estamos rodeados de familiares , parientes y amistades sin visión que no pueden imaginarnos alcanzando la grandeza. No te enojes, lo más probable es que sean buenas personas, los amamos y los respetamos, pero entendemos que no nos hace bien estar a diario con estas personas negativas, celosas o cínicas. Y no importa qué tan grande sea nuestro don o cuánto potencial haya dentro de nuestras semillas de grandeza, si no ponemos esas semillas en un entorno favorable para el crecimiento, jamás echarán raíces. Nos será casi imposible hacer que nuestros sueños florezcan y, por eso, tenemos que “amarlos a distancia”.

Tenemos que rodearnos de quienes tengan sueños. No de los que sueñan despiertos o despiertas, sino de gente con grandes metas, gente que tiene planes para hacer algo significativo con sus vidas y con las nuestras. Soñemos a un Meduca exigiendo con bombos, platillos y tambores el canto de nuestro “taratareado” himno nacional al inicio de nuestra rutina escolar y al izar la bandera tricolor, con alegría innata, en nuestros centros educativos.

Como decía Edwin Markham (1852 1940), grande es soñar el sueño cuando en tu juventud estás junto al estrellado arroyo, pero más grande es luchar a lo largo de tu vida, para al final decir que el sueño se cumplió porque no queremos huelga de educadores en tiempo de los grandes comienzos.

La autora es educadora jubilada

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