Desde muy joven, cuando los “malos” eran atrapados, siempre quedaban solos y el resto del mundo los condenaba por sus errores y el “malo” pedía perdón y se arrepentía de sus pecados, prometiendo no cometer la misma falta. Pasados los años, suponía que esas historias tendrían el mismo fin, pero, lastimosamente, ahora nos encontramos con que muchos tienen seguidores y me pregunto, ¿qué pasó.
Una vez se iniciaron en nuestro país los juicios de los casos de alto perfil y se destapara la olla de corrupción, que todo Panamá conocía por distintas vías, es sorprendente la cantidad de seguidores y lealtad que tienen varios de los exfuncionarios en casos de corrupción. La presunción de inocencia, es claro que tienen esos derechos, pero cuando se revelan informaciones evidentes de la falta de transparencia y dineros encontrados en sus cuentas bancarias que “no pueden justificar”, su club de seguidores lo llaman “persecución política” y otros, para defenderlos, “todos los gobiernos roban”. No sé si es una forma nueva para encontrar trabajo o poder comer, aunque suene extraño.
La profesión de abogado es noble e ideal, para defender a los que no tienen “justicia”, pero lo llamativo, que muchos de los acusados de corrupción, la gran mayoría de sus representantes legales fueron fiscales y combatieron por años a la delincuencia en nuestro país y precisamente ahora son los defensores de funcionarios, acusados en casos millonarios de corrupción.
Es llamativo y no porque no puedan ejercer la defensa de alguien, sino por el tipo de cliente que tienen. Vimos incluso a varios que salieron en programas de opinión, condenando la corrupción y la delincuencia, pero de pronto se aparecen defendiendo en la fiscalía a figuras que criticaron anteriormente, sin dar sus nombres. ¿Cómo es esto? Ya sabemos qué pasó, pero no diremos nada.
Uno de los casos más peculiares, digno de hacer una película o una serie de televisión dramática y de humor a la vez, se evidenciaba cuando entrevistaban a uno de esos personajes famosos, que a todos los que lo acusaban, les decía que hacían una “novela” y se burlaba. Ahora que están en los procesos judiciales en su contra, luego de autoexilarse en otro país y salir huyendo, tratando de buscar “inmunidad”, su defensa incurre exclusivamente en refugios de “tecnicismos” para tratar de ganar sus casos, pero nunca alegan su “inocencia” y suponemos los motivos, porque no pueden defenderse de esa manera. Varios tenemos la impresión de que realizan una contraofensiva con campañas sucias por todos lados, como estrategia publicitaria.
Los que se pueden llamar verdaderos líderes en la historia real, enfrentan a sus acusadores o mueren en la batalla para demostrar su idealismo, y algunos se vuelven héroes cuando la historia demuestra su inocencia, si es que no los exilian antes, pero están presentes en todo momento, mientras dura su juicio.
Las demostraciones de apoyo al supuesto líder, encabezadas por su vocero, con el mal prestigio de decir lo que sea y hacer cualquier cosa por defender a su “patrón”, son temas de burlas, pero igualmente deben ser tomados como análisis de estudio de lo que están dispuestas a hacer algunas personas para buscar su “objetivo”, aparte de no dejar de hablar, cuando se le cuestiona la honorabilidad de su protegido.
Postular a un candidato como este, como si fuera el gran héroe de la nación y como si fuera víctima de una “persecución” por su gran trabajo, es aplaudir y premiar la gran corrupción. Lo peor es que critican el mismo sistema de justicia que ellos utilizaron para sus propósitos y controlaron con nombramientos y se les relaciona con chantajes.
Estos espectáculos de televisión, en cualquier país, serían chistes en todos los programas, por la desfachatez con que salen defendiéndolos, convencidos, como el “mejor líder”, pero como no existe una oposición definida o líderes que pueden dejar claro el panorama de lo que se requiere para darle el rumbo por el buen camino a Panamá, se creen la verdadera esperanza del cambio, que nunca han sido, ni fueron ni serán.
Los votantes no podemos caer en juegos de esta clase y analicemos bien lo que sucede para que no acaben ni destruyan nuestro país.
El autor es ciudadano panameño
