Tengo cuatro grupos de alumnos universitarios a punto de graduarse, y en la última semana, al terminar, se me ocurrió preguntar: “¿Por quién va usted a votar ?”.
Para mi sorpresa (al investigar, es normal encontrar respuestas inesperadas), en cada salón de 30 o más, solamente 3 personas dijeron un nombre (en voz baja). Me sentí obligado a profundizar ese desconcierto, sobre todo en jóvenes que opinan abiertamente sus puntos de vista en aspectos académicos y que por naturaleza cuestionan.
“No estoy segura”, “no confío en ninguno”, “van a hacer lo mismo”, “desconozco sus proyectos”, “los independientes no aportan nada”, “ya no sé en quién creer”, “la corrupción está metida en todos los partidos políticos”, “unos se cubren a otros”, “quien gane va a seguir robando”, “se van a reelegir los mismos corruptos”.
¿Cómo pretenden ganar votos personas que manejan sus campañas políticas como si fueran reinas de Carnaval? ¿Dónde están sus propuestas para eliminar la escasez de agua, las carreteras destrozadas, las escuelas infectas de heces fecales y vandalismo, la ausencia de puentes, la corrupción, la inseguridad, como si viviéramos sin Dios ni ley? La ausencia total de educación ciudadana en algunos medios masivos (que incitan a la vulgaridad, al juega vivo con modelos siniestros y noticias negativas), pero cero iniciativa del Gobierno en educar a los ciudadanos en conductas sanas, al manejar, a caminar por las aceras y a administrar su presupuesto.
Ahora es moda donar muchísimo dinero para niños con enfermedades terribles, mientras la indiferencia de algunas personas que atienden los centros de salud, desprovistos de los implementos básicos, deprime al ciudadano común que ha perdido todas sus esperanzas en las autoridades.
Los ganadores de las elecciones tienen una prioritaria responsabilidad: devolvernos la fe en el gobierno y la probidad en sus actuaciones, eficientes y eficaces, donde los proyectos, además de realizarse, se acompañen de un plan de mantenimiento. La restauración de la Catedral Metropolitana es un precioso ejemplo.
El autor es psicólogo, docente y escritor