PSICOLOGíA

Indiferencia perversa, enfermedad social

La patada aérea de un joven futbolista en la nuca de un anciano discapacitado, que lo lanzó al suelo de bruces en media calle, y la posterior libertad del agresor por tecnicismos de una autoridad judicial, conmovieron a la comunidad y a los televidentes que pudimos apreciar la felonía del atleta, quien tranquilamente se sumó a un grupo de jóvenes que le hacían bullying (acoso y abuso) al anciano con discapacidad .

El término que es título de este artículo es una descripción legal, más que psicológica, que define una actitud o un comportamiento donde no existe el mínimo respeto ni causa menor culpa, por la ausencia total de sentimiento, empatía o lástima por acciones viles contra otros seres humanos.

Desgraciadamente, en nuestra sociedad, la inversión de valores, el abuso del poder, el “juega vivo”y la ausencia de castigo de las autoridades a las barbaridades antiéticas de actos destructivos, algunos extremadamente bochornosos, se los tragan algunos políticos y empresarios con impunidad, sin el mínimo remordimiento.

Siguen saqueando públicamente las arcas del Estado, mientras niños en condiciones precarias cruzan quebradas crecidas arriesgando su vida para ir a la escuela, trabajadores agricultores son defraudados por una competencia internacional, innecesaria y desproporcionada; el agua potable se sigue botando en decenas de lugares y las enfermedades por beber agua contaminada son cada día más frecuentes en los niveles populares.

El asesinato de una humilde billetera, los robos a residencias, pequeños negocios y los choques de vehículos, acaban con la vida de tantos y tantos, que simplemente se atravesaron en su camino.

Mientras tanto, los políticos (una de ellos con rostro impávido y cabello de la Monalisa) ni siquiera parpadean ante las contundentes evidencias de cómo le roban los activos al país y la felicidad y bienestar a los panameños.

Hacen gala de una indiferencia perversa, para quienes solo somos una recua de imbéciles, que volvemos a votar por ellos, en sus puestos públicos, sus proyectos y organizaciones deportivas.

El autor es psicólogo, docente y escritor

Edición Impresa

ENVÍOS POR EMAIL