En las últimas semanas atendí muchos niños con cuadros de infección de vías aéreas. La mayoría
consultaban por mocos, tos, dolor de garganta, fiebre, decaimiento, dolor de cabeza, en músculos y articulaciones. Al revisarlos, solo encontraba mocos, garganta roja y en pocos un cuadro de broncoespasmo (“le chilla el pecho”). Al realizar pruebas complementarias para arribar al diagnóstico encontré muchos niños con resultados positivos para mycoplasma pneumoniae e influenza tipo A.
El mycoplasma pneumoniae se contagia de persona a persona por las secreciones de las vías respiratorias y tiene un período de incubación de 2 a 3 semanas. Los brotes son comunes en escuelas y universidades, así como dentro de los hogares.
Si bien las infecciones por mycoplasma pneumoniae no son comunes en los niños menores de 5 años de edad, son la causa principal de neumonía en niños en edad escolar y adultos jóvenes. En la mayoría de casos, las infecciones por esta bacteria son leves y mejoran por sí solas sin tratamiento con antibióticos. Sin embargo, los antibióticos se pueden dar para los síntomas más graves asociados con la neumonía e infecciones del oído. La mayoría de personas se recuperan por completo de esta infección, la tasa de mortalidad es muy baja y no hay vacuna para protegerse contra esta bacteria.
Algunas medidas para proteger a sus hijos de las infecciones respiratorias son:
- Mantenerlo alejado de personas enfermas.
- Lavarse las manos frecuentemente con agua corriente y jabón. Si no dispone de agua y jabón, utilice desinfectante para manos a base de alcohol.
- Evite que su hijo se toque los ojos, la nariz o la boca y enséñelo a que se cubra con un pañuelo desechable o con la parte de adentro del codo cuando tosa o estornude.
- Limpie las superficies en su casa y los juguetes con un desinfectante para el hogar de acuerdo con las instrucciones en la etiqueta del producto.
Por su parte, en los niños, la influenza es más peligrosa que el resfriado común. A nivel mundial, cada año millones de niños contraen la influenza estacional.
Los niños menores de 5 años, en especial si tienen menos de 2 años de edad, así como los niños y adolescentes que tienen una enfermedad crónica corren el riesgo de sufrir complicaciones graves por la influenza. Estas complicaciones pueden incluir hospitalizaciones y hasta causar la muerte. La neumonía, la bronquitis, las infecciones del oído y la sinusitis son ejemplos de complicaciones de la influenza. También es posible que la influenza empeore las enfermedades crónicas, por ejemplo, los niños con asma pueden tener ataques de asma si les da gripe.
La mejor manera de prevenir la influenza es vacunarse contra esta enfermedad anualmente. ¡No le tengas miedo a la vacuna, tenle miedo a la influenza!
La autora es pediatra

