Cincuenta y cincos años tengo viviendo en este hermoso país, una tierra que alberga muchas culturas a raíz de la construcción del Canal. Los panameños hemos aprendido a convivir con personas de otras regiones y hasta uniones matrimoniales se han dado. Es una bendición vivir en Panamá, lejos de conflictos bélicos, y sobre todo se vive en paz.
Pero poco a poco se han ido deteriorando esas características; nos estamos convirtiendo en un país marcado por la corrupción a todo nivel. En los último años se han incrementado los sinvergüenzas en puestos políticos, descarados que no les importa que el pueblo sepa que son deshonestos, su único objetivo es amasar fortuna con fondos del Estado; son tan cínicos que crean una cortina de mentiras que ellos mismos se creen lo mejor de lo mejor.
Uno de los lugares que me avergüenza como panameño es la Asamblea de diputados, un nido de personas sin escrúpulos que logran su cometido engañando al pueblo. Un ejemplo claro es la famosa planilla 080. No hay ningún diputado que no tenga a un familiar o amigo en planilla y la gran mayoría de estos emplanillados sin hacer nada, viviendo de los fondos del Estado, de nuestros impuestos; el hermoso Panamá hundido en problemas sociales como la salud, la educación, la seguridad pública, la falta de agua y muchas cosas más.
Les pregunto a los panameños: ¿debemos reelegir a este grupo de corruptos? Claro que no. Tenemos que quitarnos la venda de los ojos. Luchemos por un cambio radical, exijamos una Constitución nueva, reglas diferentes que hagan que esta imagen negativa cambie. Yo me asqueo cuando escucho a un diputado hablar en televisión, todos son iguales y merecen ser expulsados de la vida política por sucios y corruptos. El cambio debe ser radical, no tenemos otra alternativa. Al paso que vamos quedaremos al borde del abismo; las aves de rapiña estarán esperando que caigamos al vacío para así tomar posesión de nuestros cuerpos. Me refiero al socialismo; sí, el fatal socialismo que tanto daño le hace a un pueblo. Para que eso no suceda debemos exigir una limpieza total de esta clase política. Nosotros tenemos el poder de hacer este cambio, tenemos que expulsar lo que no sirve, no nos dejemos engañar por falsas promesas o por un paquete de comida. Seamos dignos y empecemos con el pie derecho, no reelijan a ninguno de los diputados actuales, son una lacra de nuestra sociedad, no hay diferencia entre ellos y un criminal.
Y qué decir de los miembros de la Corte Suprema de Justicia y del Gabinete presidencial, órganos del Estado que no cumplen a cabalidad con sus funciones. Ningún miembro de estos grupos tiene una convicción de servicio, solo piensan en enriquecerse y atender favores políticos. Termino diciendo que estamos al borde del abismo. El político panameño es el que destruirá a este hermoso país. Hagamos el cambio.
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