Creo, sin temor a equivocarme, que la cucaracha tiene que ser el insecto más despreciable del mundo terráqueo. Produce asco, vergüenza, malos olores y un larguísimo etcétera. Creo que nadie es capaz de ver una cucaracha sin tratar de eliminarla de un zapatazo.
Lo peor es que se meten por cualquier rendija, en cualquier lugar, haciéndonos la vida de cuadritos. Siempre aparecen de noche o en cualquier momento en que exista obscuridad prolongada.
Todos andamos permanentemente en busca de un mejor insecticida que las elimine y evite que vuelvan a aparecer.
Hay un bicho muy similar a la cucaracha que también se mete por cualquier rendija y que también sale, siempre cuando hay obscuridad. Se hacen leyes para salir de su clase, pero esta busca hasta encontrar cualquier rendija para esconderse y reproducirse. La sociedad busca afanosamente insecticidas para acabar con ellos, pero siguen reproduciéndose y pareciera que hasta se ríen de los esfuerzos de la sociedad.
Existe un insecticida tremendamente económico, sencillo y eficaz: la luz. Si la encendemos, así como las cucarachas tratan de huir del zapatazo – sin éxito – estos bichos arrancan a huir, pero quedan al descubierto y pueden recibir el zapatazo de la sociedad sin poderlo evitar. Entonces, la solución sencilla es la luz. Y, ¿cómo se enciende la luz?... con una palabrita mágica: ¡la transparencia! Hay que forzar la transparencia, o la luz para que todas las rendijas estén alumbradas permanentemente. Tomemos un ejemplo de estos días. En nuestra Asamblea hemos averiguado ahora que los “honorables” (cual cucarachas) lograron aumentar su supuesta planilla propia , de $4 mil a $30 mil mensuales, para ampliar sus cucaracheros (nombrando, por ejemplo, a casi toda su familia), haciendo arreglos cash back para aumentar sus ingresos personales mensuales. Así, ellos puedan obtener el equivalente a 40 o 50 salarios mínimos mensuales cada uno (a).
Pensemos otra vez en las cucarachas. Si se hubiera alumbrado la rendija de la planilla 080 poniendo todo en la página web, o si el MEF hubiera hecho pública esta planilla, poniéndole luz a lo que se pretendía hacer o si la Contraloría hubiera cumplido con ponerle una luz a la pretendida operación de aumentar siete veces la cifra que reciben los diputados para que la sociedad se enterara de esta vulgar pretensión, ¿creen ustedes que se hubiera ejecutado el escandaloso plan? La luz – el perfecto insecticida– hubiera logrado que las cucarachas salieran huyendo a esconderse y el Estado (todos los ciudadanos) nos habríamos ahorrado cientos de millones y los hubiéramos dedicado a servicios de salud, agua, educación y justicia.
Eso es todo lo que se requiere: una poderosa luz que alumbre - cual insecticida - para ir dándole los requeridos zapatazos a las cucarachas que hoy abundan en nuestro querido país. Ciudadanos, ¡a ponerle luz = trasparencia a nuestro sistema de gobierno!
¡Fuera las cucarachas!
El autor es fundador del diario ‘La Prensa’.