Considero que la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), con la llegada de su santidad el papa Francisco, será de gran estímulo para nuestro pueblo cristiano, dentro de este ambiente político recargado de corrupción de los distintos gobiernos que se turnan en el poder para hacerse de la cosa pública. El negocio de la oligarquía es invertir al igual que un comerciante inescrupuloso que altera los precios, de conducta mafiosa en contubernio con las autoridades que se lo permiten.
De lo que se trata es del mismo círculo de politiqueros que compran la conciencia de electores incautos, llenos de problemas económicos, que por esta razón venden sus votos y a eso nos vamos a encaminar en las próximas contiendas electorales de 2019, en la que no contamos con un verdadero estadista para llegar al Palacio de las Garzas.
Como decía Diógenes de la Rosa, se necesita un gobernante con sabiduría y no uno con supina ignorancia de la administración pública, mientras el pueblo sigue en la miseria, y otros se echan en los bolsillos los millones robados al Tesoro Nacional.
A estos nada les pasa, delicuentes de cuello blanco porque cuentan o tienen a su favor a los tribunales de justicia en los que supuestamente, cuando son enjuiciados o acusados de peculado, entran por una puerta y salen por la otra, libres de toda sanción o castigo. Si no fuera por tanta inmoralidad de los que administran justicia irían a parar con sus huesos a las ergástulas.
Volviendo a la figura del máximo dirigente de la Iglesia católica, el papa Francisco, que tiene las mejores intenciones para que todo mensaje suyo que baja del cielo, mejore la conciencia de la sociedad, pero a pesar de ello, de su buena voluntad y de su impoluto cristianismo, lo que tenemos a la vista en todos los pueblos de nuestra América es una crónica corrupción, a la cual no escapan los humildes que no corrigen su conciencia, y esperan con cara pelada cada vez, en cada campaña electoral, renovar al gobierno que le ponga sobre las manos la venta de sus votos, y reitero conforme al titular de esta crónica que este país no se arregla únicamente rezando, sino con la misma enseñanza que Cristo nos dio: a Dios rogando y con el mazo dando. Recuerdo que en vida el difunto periodista veragüense Manuel Celestino González (Gonzalito), en una ocasión en un mitin en el parque de Santa Ana, dijo que el pueblo unido en rebeldía, conseguía su liberación.
El autor es abogado y periodista.