Panamá tiene un amplio litoral en el Pacífico, la geopolítica gira hoy en torno a esa masa oceánica dominada por el gigante oriental. China es una potencia emergente con el mayor poder económico mundial.
Panamá, al establecer relaciones con la patria de Mao, es la mejor plataforma continental para el comercio de China con la América criolla.
Jaqué es la garganta entre las Américas del Norte y Sur. La posición geográfica fue valorada por los Estados Unidos al instalar allí una base militar de 1939 a 1947. Actualmente Colombia tiene allí un consulado.
Panamá, con visión de futuro, es vital que construya un puerto en el Fondeadero, la comunicación marítima sería permanente. El Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) se ubicaría allí y tendría mayor eficacia pues su movilidad sería de 24 horas. Así también se construiría una ciudad gubernamental que propicie una zona franca. China puede financiar el proyecto.
El puerto le daría mayor calidad de vida a los jaquenses, 16 horas dura la travesía marítima entre Panamá y Jaqué, los barcos no pueden entrar por la boca del río Jaqué si las condiciones no son óptimas y deben esperar muchas horas para hacerlo.
La estrecha desembocadura del río Jaqué es una infernal trampa de muerte. Las olas con viento del oeste chocan furiosamente con un risco y una barra de arena. Los jaquenses son los únicos que saben maniobrar en ese peligroso lugar. Los gringos sufrieron muchos accidentes hasta cuando decidieron buscar a los pescadores de Jaqué para entrar y salir airosos de la boca de la muerte.
Jaqué reclama su derecho al futuro con estadistas que tengan el coraje de romper paradigmas, que los ministros, diputados y funcionarios se atrevan a hacer patria sin mezquindades.
El presidente de Panamá será el que vaya a Jaqué y reciba la fuerza mítica que le hará ser el estadista que Panamá necesita.
El autor es historiador