El joven aguerrido Juan Santamaría es conocido y reconocido por todos los centroamericanos, pero en especial por los costarricenses por aquella memorable hazaña “en la segunda batalla de Rivas en abril del año 1856”, en contra de los filibusteros norteamericanos que querían apoderarse de Centroamérica. El jefe de los invasores era William Walker.
Tuvo valentía y amor por su patria al incendiar “el mesón de Guerra”, que lamentablemente en esa acción perdió la vida, es suficiente para que fuera declarado héroe nacional por ser el principal protagonista de esa victoria histórica.
Tardaron muchas décadas para nombrarlo. Él no era un mercenario, si lo hubiese sido no se hubiese arriesgado a entregar su vida. Lo que hizo fue extraordinario para el bien de la población de nuestra región, en especial la de su nación. Mi respeto por este insigne prohombre. Siendo un campesino, decidió ir a la milicia; definitivamente era un varón decidido.
Dejó todo para defender su patria; él representa a todo un país que demuestra valentía y honor; un guerrillero que cuando salía de su casa llevaba en mente dos cosas, que una de ellas se haría realidad: morir o vivir.
Ir a la guerrilla es para los audaces, tal como lo fue Juan Santamaría. Su esfuerzo, decisiones y acciones por toda la población de su patria debe ser conocida, especialmente por los estudiantes, ese impávido guerrillero es un símbolo de gloria en la historia de este pequeño territorio, no tuvo óbice para defender la soberanía nacional.
Está demostrado que para ser parte de la historia nacional, sencillamente se requiere tener amor sincero y entregar la vida, sí es indispensable, más cuando un pueblo está oprimido al no tener expresión de libertad plena. Cualquiera de nosotros puede convertirse en superhombre, siempre y cuando estemos decididos a defender lo que justamente nos pertenece, un pueblo aguerrido y unido es un pueblo bendecido...
Juan Santamaría nació un 29 de agosto de 1831 en Alajuela, Costa Rica, y murió el 11 de abril de 1856 en Rivas, Nicaragua. Por su legado es respetado y recordado.
El autor es poeta y escritor