Teatro Anayansi, centro de convenciones Atlapa; final del Concurso Nacional de Oratoria 2018. Soy parte del público. La temática del concurso es importante.
A lo largo de mi niñez y adolescencia me he preguntado qué es la democracia. Estoy convencido de que la democracia es la libertad que todos tenemos, como sociedad, de ser elegidos y elegir a los líderes en igualdad de condiciones, para una convivencia ordenada en lo político y social.
La juventud juega un papel trascendente en el fortalecimiento de la democracia y de la transparencia. Es un paso de la niñez a la vida adulta. Adquirimos deberes y derechos como ciudadanos, pero, ante todo, responsabilidades. Es crucial participar como opciones de elección, postular y elegir a líderes que nos guíen y procuren el desarrollo sostenible de nuestras comunidades. Tú y yo podemos ser uno de ellos, ¿ por qué no?
No son aceptables los prejuicios o el estereotipo en cuanto a la juventud. Algunos nos catalogan como una carga, que solo nos interesan trivialidades y temas sin sentido… Me niego a que me incluyan en este estereotipo. No soy un voto más. Soy una voz que se levanta entre jóvenes panameños, que pronto estaré entre el 17 % de votantes con edades de 18 a 25 años, según el Tribunal Electoral.
La clase política ha sido descalificada debido a falta de transparencia. Pareciera que prima el interés individual de cara a las elecciones de mayo de 2019.
Los jóvenes tenemos la responsabilidad de cambiar esta realidad. Urge que demostremos voluntad y actitud crítica para enfrentar este gran desafío y lograr el Panamá que todos soñamos.
“La juventud es la esperanza, y la esperanza no se pierde”, gran pensamiento del político y abogado Juan Balaguer.
Soy egresado del Laboratorio Internacional de incidencia ciudadana, iniciativa binacional Chile-Panamá, liderada por Jóvenes Unidos por la Educación y Educación 2020. Es un programa dirigido a líderes para formarlos en incidencia ciudadana de diferentes partes del país. No nos gusta la retaguardia. Hacemos proyectos y trabajamos en el frente de batalla: los primeros responsables de los cambios ciudadanos somos nosotros.
Hay mucho que aportar a nuestro país. Los invito a aceptar el reto para contribuir con su desarrollo.
Mientras observo a los 12 finalistas del concurso hablar de temas trascendentes como juventud, educación, transparencia y participación, me digo que muchos piensan como yo.
Hay muchos Diomedes Santos en Panamá. Sigamos el ejemplo de los finalistas del Concurso Nacional de Oratoria. El llamado es a la acción.
Basta ya de ser indiferentes, y observar lo que ocurre desde las redes sociales. Los jóvenes tenemos todo el potencial y el deber para proponer ideas y liderar un cambio. ¡Ya muchos iniciamos! Y tú, ¿ qué esperas?
El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación.