El pasado 27 de septiembre, en un acto presidido por nuestra vicepresidenta y canciller, Isabel de Saint Malo de Alvarado, se hizo el lanzamiento de la cátedra Laudato Si, en la Universidad Santa María la Antigua y en la Universidad Católica María Reina de la Paz de Honduras, con un panel llevado a cabo en la Cancillería.
Dicho acto explicativo de la encíclica papal Laudato Si, hoy convertida en cátedra universitaria, marca un hito en el pénsum académico de la educación ecológica que deben tener las presentes y futuras generaciones.
La encíclica del papa Francisco es sobre el cuidado de la casa común, proponiendo un diálogo fraterno con todos los habitantes de este planeta, nuestra casa común, aceptando que el universo está conectado energéticamente y que nuestro planeta pasa por cambios climáticos que serán más intensos en las próximas décadas. Por eso, el papa Francisco, con la sencillez latinoamericana, nos llama a un diálogo frontal con todos los creyentes y no creyentes a unificar la ciencia y la tecnología con la preservación de la creación, el medio ambiente, la naturaleza y humanidad. Nos recuerda el sumo pontífice, que la humanidad no padece de crisis sociales y ambientales, sino de una sola crisis, las socioambientales. El primer capítulo Así está la casa, es contundente, directo a la evidencia científica de la contaminación, narcotráfico, trata de personas, pérdida de identidad con imposiciones políticas condicionadas a ayudas que son contrarias a la injerencia de la naturaleza de los pueblos y que agravan el problema socioambiental.
El segundo capítulo hace referencia al diálogo de la ciencia y religión, en unión al compromiso con el ambiente y la tierra, nuestra herencia común, deja claramente establecido la ruta hacia la ecología integral, que ya luego en el tercer capítulo profundiza en la raíz humana de la crisis ecológica, dejando establecidas las razones técnicas que están por encima de la realidad, con la ética de lo que definiera ecología integral con patrimonio natural, histórico, artístico, cultural, siempre enfocado en el punto de unión de todos, la conservación de la creación que conlleva a la paz, al bienestar común con alegría de la humanidad.
En el siguiente capítulo, el papa, quien nos visitará para la Jornada Mundial de la Juventud 2019, explica la responsabilidad intergeneracional, haciendo énfasis en el deber que tenemos de preservar nuestra herencia ecológica integral para las futuras generaciones que nos reemplazarán en este mundo.
Luego, el papa Francisco en el siguiente capítulo hace un profundo análisis político-financiero del tema ampliamente ya identificado, definido y planteado, buscando vías de diálogo y entendimiento hacia defender la creación, la naturaleza, el medio ambiente, en fin, la ecología integral de la humanidad con el medio ambiente, con el grito de la tierra, con el gemido del planeta que nos dice que nuestra casa común se convierte en depósito de tóxicos por el contacto de la humanidad con la biosfera como depredador y no como guardián.
El último capítulo de la encíclica papal Laudato Si es abundante en soluciones, acciones, ejemplos del cuidado de la casa común, pequeñas acciones de la vida cotidiana, disminución de contaminantes tanto domésticos, agrícolas e industriales contundentemente expuestas con un ejemplo de espiritualidad ecológica, en alianza con la educación ecológica de la ciudadanía.
En su primera encíclica papal, el papa escogió el tema ecológico en honor al patrono de la ecología san Francisco de Asís, por quien adoptó su nombre pontificio, su santidad alerta del urgente salto que debe dar la humanidad al estilo bioético de satisfacer las necesidades sin poner en riesgo las futuras generaciones, alejándonos de la cultura depredadora del ambiente. Escuchando el gemido de la tierra que se ha unido al gemido de los marginados.
Dialoga el papa constantemente con todos los sectores de todos los temas de la ecología integral.
Esta encíclica es un tesoro de sabiduría, de realidad y política, donde todo se integra hacia un mismo objetivo, el cuidado de la naturaleza, la familia, la sociedad dentro del contexto del ambiente se sitúa ligado a los pobres donde la ecología integral interdisciplinar con información puntual, veraz, completa.
Defendiendo la libertad académica en la investigación, es crítico en referencia a cuestiones humanas y sus derechos. Confronta la información parcializada y profundiza en el cambio climático confrontando políticas internacionales que lo agudizan.
En resumen, es un serio debate que pone el sentido del paso del propio ser humano por el mundo, haciendo que cada uno de nosotros reflexione en ética y antropología, en el custodio de la tierra, las mujeres y hombres, dejando claro cuál es el camino de la Iglesia y la relación entre los pobres y la fragilidad del planeta.
Custodiar la casa común es nuestro camino como humanidad, con la propuesta de un nuevo estilo de vida para preservar la creación dentro del universo donde todo está conectado.
Dios perdona siempre, el humano a veces, la naturaleza nunca.
El autor es médico y ministro consejero