Una vez más, Panamá participa del Índice de Libertad Económica, elaborado por el Instituto Fraser de Canadá con la participación local de Fundación Libertad. Este estudio mide el grado por el cual las políticas e instituciones en los países apoyan la libertad económica, evaluando en esta edición a 162 países y territorios.
En esta oportunidad, Panamá obtuvo una puntuación de 7.66 de 10, ubicándose en el número 32 a nivel mundial, convirtiéndose así en el país más libre de Centroamérica y el segundo de América Latina, siguiendo a Chile en la posición 19 (7.84).
Desde que entramos a este estudio, Panamá ha presentado un desempeño consistente en cuanto a estabilidad monetaria y libertad comercial, los cuales desde 2006 han progresado de 9.45 a 9.70 y de 8.18 a 8.70 respectivamente, siendo estos los indicadores con mejor desempeño.
Si bien nuestra más reciente puntuación en este Índice de Libertad Económica representa un progreso de 1.5% respecto a la puntuación del informe anterior (7.57), Panamá aún mantiene grandes deudas con la libertad en cuanto a la seguridad jurídica y el respeto a los derechos de propiedad, donde ya teníamos el puntaje más bajo del índice, y este año descendió aún más, de 5.24 a 5.20 puntos. Este indicador en particular mide aspectos como la independencia judicial, imparcialidad de la corte, protección de los derechos de propiedad, interferencia militar, integridad del sistema judicial y confiabilidad de la Policía, entre otros. De estos, la independencia judicial tiene un puntaje peligrosamente bajo de 2.8, lo cual debe ser un llamado de alerta para defender la estabilidad de nuestras instituciones.
Ahora, estos índices más allá de una lista con números, son un reflejo de nuestra realidad como sociedad y de la calidad de vida de nuestra gente. Según Fred McMahon, presidente de la cátedra de investigación en libertad económica Dr. Michael A. Walker con el Fraser Institute, “donde la gente es libre de perseguir sus propias oportunidades y toma sus propias decisiones llevan vidas más prosperas, felices y saludables”. Evidencia de esto es el hecho de que, para los países en el primer cuartil, donde los primeros 10 lugares son ocupados por Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, Estados Unidos, Irlanda, Reino Unido, Canadá, Australia y Mauricio, solo el 1.8% de la población experimenta pobreza extrema (ingresos de $1.90 al día) comparado con el 27.2% en el quintil más bajo. Así mismo, la expectativa de vida para los países en el primer cuartil es de 79.5 años mientras que para aquellos en el cuartil inferior, es de 64.4 años en el cuartil inferior.
En Panamá, según data del Banco Mundial, la expectativa de vida es de 78 años y va en aumento, lo cual es una excelente noticia. Sin embargo, donde contamos con el salario mínimo más alto de la región, lo cual es un punto en contra en cuanto a regulaciones laborales, el 16.6% de nuestros compatriotas vive en situación de pobreza extrema. Así mismo vemos que este tipo de regulaciones encarece y dificulta la contratación de personal y la creación de nuevos empleos. Esto en consecuencia genera índices de hasta 45% de desempleo para la población menor de 30 años y conduce a la economía informal, la cual según datos de la Contraloría General de la República se estima para 2018 emplea al 43.6% de la población.
La autora es miembro de la Fundación Libertad