POLíTICA

Lombana en su laberinto

La orden de la Estrella de Oriente fue fundada en 1911. Una orden de líderes intelectuales y espirituales que buscaban un cambio mundial y, además, preparar al mundo para el advenimiento de su gran instructor espiritual. Tres años después comenzaría la carnicería en los campos de Francia con la Primera Guerra Mundial. El 3 de agosto de 1929, día del esperado líder, ante 3000 delegados en Holanda, su joven y flamante presidente, asombra a sus miembros y al mundo, disolviendo la orden en su reunión inaugural. El mesías desbanda a sus discípulos, y comienza la leyenda de Krishnamurti.

Su razón, la verdad no puede ser organizada, ni puedes nunca forzar a ninguna organización a una estructura. La verdad no puede rebajarse al hombre. Es el hombre quien tiene que elevarse para buscar la verdad. Un partido político es un caldo de corrupción. En lo personal, considero que nuestros partidos políticos son la causa del desastre político y moral de Panamá. Las principales verdades aglutinan a otras verdades, y estas hacen alianzas con otras, y producen una verdad mayoritaria momentánea; pero todas tienen fecha de expiración.

Todo gobierno, o imperio, se corrompe primero internamente antes de explotar. Es el humano el que básicamente está podrido; y el gobierno fracasa cuando no hay justicia. Y digo básicamente, porque muchos aún soñamos con una justicia igual para todos. Igual que una revolución, un partido nuevo trae cambios momentáneos, hasta que es penetrado por corruptos en desesperada búsqueda de espacio político. Los ejemplos históricos, desde la revolución francesa y comunista hasta la americana, así lo comprueban. El único cambio que perdura un poco más, es la existencia de una justicia sólida. No de un partido. Si no me creen pregúntenle a los fundadores de la Democracia Cristiana o del Molirena. El hombre es un virus, y sin la justicia, que es su único antídoto, mata y roba sin temor.

El aspirante a la presidencia de Panamá, Ricardo Lombana, se postuló como independiente. Ahora quiere formar un partido. De acuerdo a su idea, correr como independiente le resta posibilidades. ¿Qué garantías tenemos de que Lombana sea un hombre serio y honrado? ¿Su palabra, sus discursos?

Escuché al Toro, Mireya, Torrijos, y todas las mentiras de Martinelli y Varela. Escuché y les creí, que Panamá tendría la justicia que hemos soñado por siempre. Todos mintieron, y sin asco. Una vez en el poder, todos fueron protagonistas de escándalos, igual que muchos de los miembros de sus partidos. Este mal ejemplo sigue siendo emulado cada vez con más descaro. Jubilaciones de reyes, millones que no aparecen, mientras los jueces avalan sus malas acciones.

Creo que Lombana y sus seguidores, incluido quien suscribe, tenemos una sola misión que cumplir: destruir todo el engranaje podrido, y arreglar la justicia. Es un mundo de trabajo; la estructura a crear es un enorme desafío. No creo en partidos políticos, porque el hombre nuevamente destruirá todo; pero sí creo en una estructura sólida de la justicia. Cómo evitar que se roben nuestros impuestos, cómo adecentar la Corte Suprema de Justicia. Leyes que hagan de Panamá el lugar donde aprenderemos a soñar y a pensar. Hagamos una revolución de la justicia del mañana, señor Lombana, y soñemos juntos en grande, no en la miseria de un partido.

No quiero otro partido político como solución. Quiero trabajar para que tengamos un futuro que funcione, basado en la justicia. ¡Solo en la justicia! Un partido político traerá a primos buscando embajadas, tíos buscando negocios, y amigos sorteando la ley. Esto no significa que no haya estructura. ¡Sin ella no hay viabilidad!

La verdad elusiva; ese es el Santo Grial, pero la justicia es real. Unámonos en estructurar la justicia en una revolución sin sangre, en la que bajo un promisorio liderazgo busquemos el anhelado Shangri-la. Aquel paraíso perdido, donde un ángel con espada de fuego nos impide la entrada. La justicia desapareció de Panamá. Empeñémonos en reconquistarla, y volveremos nuevamente a caminar por una senda prístina y cristalina. Un camino señalado hace 2019 años por un gran revolucionario espiritual. ¡Justicia! Solo quiero justicia.

El autor es práctico del Canal 

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