Si bien los seres humanos comemos todos los días, no hemos aprendimos a hacerlo de la forma correcta y, consecuentemente, lo hacemos mal. La evidencia está en que las principales causas de muerte son enfermedades relacionadas con la mala alimentación, entre estas, cardiovasculares, diabetes, cáncer, obesidad, etc.
Muchas personas eligen creer que las enfermedades que nos matan son culpa de nuestros genes, pero en un estudio realizado en el año 2002 se demostró que nuestros genes solo tienen entre el 10% y el 20% de influencia en las enfermedades, el resto, entre el 80% y 90%, es consecuencia de nuestra alimentación.
¿Por qué no hay un programa de nutrición completo obligatorio en las escuelas? Probablemente sea porque las propias autoridades tampoco comprenden el tema de la nutrición. Basta ver la canasta básica llena de alimentos dañinos y triviales, como carnes procesadas, quesos, sodas, sopas de paquete, etc.
¿Y qué hay del personal médico? En un estudio hecho a 4 mil 454 pacientes, se observó que el tiempo promedio que sus doctores invertían en hablarles de nutrición en cada cita era de 10 segundos. Además, mientras la mayoría del público considera que los doctores son una fuente de información confiable sobre nutrición, en una evaluación de aptitudes del personal médico en Estados Unidos, realizada en 2008, seis de cada siete doctores se consideraban inadecuadamente entrenados para aconsejar a los pacientes sobre la alimentación.
En nuestro país, el programa educativo en medicina también es deficiente en materia de nutrición, y aborda el tema de manera superficial y brevemente durante la carrera. Por ejemplo, muchas personas no saben que la lactosa es un azúcar. Siendo la lactosa un azúcar, ¿por qué los doctores no le prohíben la leche a los diabéticos? Un vaso de leche contiene más azúcar que varias barras de chocolate de marcas comerciales y, a diferencia de lo que se cree popularmente, no es una fuente importante de calcio.
Entre los alimentos más saludables que deben formar parte de la dieta de una persona, están los frijoles, bayas, frutas tropicales, vegetales crucíferos, linaza, nueces, especias y granos integrales. Sin embargo, en nuestra cultura nos han enseñado a ver estos alimentos como un “acompañamiento” u “ornamento”, y a comer porciones mucho más grandes de otros alimentos que sí son perjudiciales para la salud.
Finalizo con una frase que he escuchado infinitas veces: Sin enfermos, las empresas farmacéuticas y los hospitales no tienen negocio. ¿Vamos a aceptar esta realidad tan inmoral? Espero que en los próximos años podamos ver cambios importantes en el ámbito de la salud y, especialmente, que se introduzcan programas de nutrición en todas las instituciones educativas.
