A diario los ciudadanos de la pequeña ciudad de Panamá, se consumen en pensamientos que van acompañados del estrés de sus problemas, uno de ellos es el tranque descontrolado que no solo vivimos en el mes de diciembre de cada año, sino en cada viernes de quincena, y ni hablar de cuando la selección de fútbol juega en casa, y es más a diario y común este tipo de estrés por dicha circunstancia, encontrando que el único remedio que tenemos es salir para nuestro lugar de destino dos y tres horas antes. Sin embargo, nos acostamos en horas tardes de la noche sin encontrar una calidad de vida que nos permita compartir con nuestras familias.
¿En qué momento puede una madre o padre de familia que trabaja en una metrópolis como la de Panamá, compartir con su familia si llega a casa a cocinar y arreglar detalles del hogar? Hogar que, por cierto, queda en las afueras de la ciudad. Un padre de familia humilde con un salario regular para los gastos que tiene que sufragar en pasaje para llegar de día a su casa, y tener espacio para sí mismo, ya que se acuesta tarde y despierta muy temprano. Así no puede disfrutar de estar con sus hijos, divertirse con los artículos que con mucho ahorro y esfuerzo compró. Los días se acortan y no hay tiempo para pasear, porque las lluvias no se han ido y por ende no se puede salir a un parque en el que los recursos para recrearse son menos cotosos que los de los centros comerciales, además, se acerca el nuevo año escolar, lo que incrementa los gastos.
Este tipo de sucesos pueden ser los causantes de los fracasos en los hogares de nuestro país, como el bajo rendimiento académico de los estudiantes, jóvenes en riesgo social, problemas maritales, y hasta sociales, como la falta de tolerancia reflejada a diario en las redes sociales.
Quien vive estresado y no lo sabe manejar puede fracasar en el amor de su familia, por eso es importante obtener una organización para nuestro actos, añadir valores a nuestras vidas y compartirlos a diario con las personas que nos rodean y hasta con las que nos encontramos en el camino, lograr que se convierta en un acto recíproco, así toleraremos más los problemas que día a día surgen.
Cada día es una oportunidad para realizar una buena acción.
La autora es ciudadana