TURISMO

Microempresas, en peligro

Microempresas, en peligro
Microempresas, en peligro

La inversión turística se frenó, especialmente en el interior y en las costas. ¿Por qué? Veníamos creciendo de forma sostenida y de repente se ahuyentaron los inversionistas.

Aparece ahora la reglamentación de la Ley 80 de 2012 con algunos incentivos fiscales para pequeños proyectos turísticos. ¿Serán suficientes esas leves ofertas sin investigar a profundidad las verdaderas causas de la desmotivación microempresarial turística en Panamá?

Mencionemos algunas:

1- Las regiones del interior y las costas carecen de atención continuada de las autoridades capitalinas en cuanto a infraestructura vial, acueductos, aguas servidas, salud, comunicaciones etc., las cuales son precarias o inexistentes en muchos lugares. No obstante, las microempresas tienen que cumplir con los gastos reglamentarios como licencias, impuestos, seguro social etc., además de enfrentar la informalidad en la tenencia de la tierra bajo la débil figura del derecho posesorio.

2- No es acertada la decisión de tipo laboral de pasar muchas áreas turísticas interioranas desde “región 2” a “región 1”, obligándolas a subir el salario mínimo sin que las microempresas tengan capacidad para pagar ese incremento.

3- El país está urgido de una ley laboral específica para el sector turístico, ya que su actividad se presenta en días y horarios diferentes al resto de los sectores productivos. Ese equilibrio en el peso de los costos laborales redundaría en un incremento del empleo. Otros países nos dan el ejemplo.

4- El descuento a jubilados y tercera edad: un hostal debe dar entre 30% y 50%. Los restaurantes un 25%, o sea prácticamente su utilidad, lo cual significa que trabajan gratis para esas personas. Pero más grave aún, esos descuentos cubren a extranjeros residentes a pesar de que la motivación principal de la ley era la de “retribuir a los jubilados por su trabajo en beneficio de Panamá”. ¿Acaso un extranjero residente hizo algo durante su vida por nuestro país? Pero hay algo más: un pequeño restaurante panameño debe dar un descuento del 25%, pero las poderosas franquicias internacionales solo tienen que dar un 15% dizque por ser “comida rápida”, una calificación extraña y sin sentido para motivar una actitud discriminatoria a la pequeña empresa. ¿Por qué no bajar los pequeños restaurantes al 15% y equilibrar así un poco la balanza? Para colmo, algunos funcionarios desinforman diciendo que esos descuentos son luego reintegrados a las microempresas a través de los impuestos, algo totalmente falso. Incongruencias de las leyes que ahuyentan a los inversionistas.

5- A la mayoría de las autoridades de las pequeñas localidades del interior, no les interesa o no saben hablar el lenguaje del turismo: servicio de agua permanente y potable, frecuente recolección de basuras, disposición de aguas servidas, motivación constante a los pobladores sobre el respeto al turista, presión para que se mejoren los servicios de energía y comunicaciones, etc., son temas que “no los trasnocha”. Los dineros de la descentralización deberían enfocarse primero en solucionar esas deficiencias municipales.

6 - La costosa política de titulación de costas por parte de la Anati: a pesar de que existen leyes que ordenan la transformación gratuita de derechos posesorios en títulos de propiedad, y que es una obligación constitucional del gobierno brindar seguridad jurídica a todos los ciudadanos, pareciera que la Anati se está limitando a titular costas solo a quienes renuncien a la gratuidad establecida por la ley y acepten pagar una fuerte suma por la transformación de tales derechos. Esa suma, unida a la compra del derecho posesorio y los gastos de montaje de la microempresa, desmotivan hasta al más valiente inversionista. De ñapa, se va desplazando paulatinamente al costeño encutarrado para quien no le queda otro camino que vender sus derechos posesorios a algún acaudalado que sí tendrá recursos para titular. Es este uno de los temas que más ha frenado el desarrollo microempresarial turístico del interior del país, en especial el lado atlántico.

7- La indiferencia de la Autoridad de Turismo de Panamá hacia ese sector: las últimas administraciones lo han tenido muy abandonado y no han querido entender que es un gran generador de empleo. Ejemplo: Nunca hemos visto a la ATP por los pasillos de la Anati presionando para que se continúe con la titulación gratuita de pequeños lotes en las costas con miras a la conformación de patrimonios familiares estables y productivos.

8- La queja más generalizada de los que nos visitan es la poca amabilidad con la que son tratados. Por más que se efectúen capacitaciones, es una actitud desconcertante muy difícil de transformar. Las escuelas, los colegios y las instituciones públicas tienen que despertar y encontrar soluciones.

Es urgente que se abran debates sobre estos temas, si es que tenemos el suficiente valor para autocriticarnos, por el bien de nuestro bello país.

El autor es microempresario turístico en Portobelo


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