CARNAVALES

Moderemos el consumo de alcohol



Vienen los carnavales y los panameños nos preparamos para celebrar esta que es nuestra principal fiesta nacional, aprovechando para descansar, aunque sea temporalmente, de la debacle política que nos agobia todos los días. En ese contexto, aprovecho para subrayar la necesidad de moderar nuestro consumo de alcohol, pues los excesos tienen consecuencias dañinas para la salud, afectan negativamente a nuestras familias y nuestro país, y es reconocido que mujeres y hombres panameños superan en ambos casos los promedios mundiales de consumo alcohólico anual, lo que nos coloca como el segundo país de Centroamérica con mayor consumo de alcohol per cápita. Pero veamos alguna información relevante sobre los riesgos de consumir alcohol en exceso, esperando que nos ayude a tomar conciencia y vencer el desenfreno.

El principal riesgo en el corto plazo son las lesiones y muertes por choques de vehículos automotores, caídas, ahogamientos y quemaduras. En Panamá, de acuerdo con las estadísticas que nos ofrece el INEC, cada año fallecen en promedio más de 450 personas en accidentes de tránsito, 125 por ahogamiento y más de 60 por una caída. La mayoría de los accidentes y las muertes fueron durante los fines de semana y días feriados. Siguen siendo las principales causas de estos fallecimientos manejar bajo los efectos del alcohol, el exceso de velocidad y los comportamientos temerarios.

No menos importantes son los casos de violencia, como homicidios, suicidios, agresión sexual y violencia doméstica con parejas sexuales. Sobre esta posibilidad, el INEC nos informa que cada año ocurren en promedio en el país 400 homicidios y más de 100 suicidios. Todas causas de muerte posiblemente relacionados con los efectos de la intoxicación alcohólica, pues tanto hombres como mujeres se transforman al beber alcohol, perdiendo temporalmente la capacidad de discernir entre el bien y el mal.

El consumo exagerado de alcohol también lleva a comportamientos sexuales riesgosos, como tener relaciones sexuales sin protección o con múltiples parejas, pues, de nuevo, hombres y mujeres bajo los efectos del alcohol se sienten capaces de cualquier conquista y no miden las consecuencias. Estos comportamientos pueden ocasionar embarazos no planeados o enfermedades de transmisión sexual, como el VIH.

Pero el consumo excesivo de alcohol también provoca enfermedades crónicas y otros serios problemas como hipertensión arterial, enfermedad cardiaca, accidentes cerebrovasculares, enfermedad del hígado y problemas digestivos; cáncer de mama, boca, garganta, esófago, hígado y colon; problemas de salud mental, como depresión y ansiedad. En Panamá, el mismo INEC nos informa que cada año cerca de 10 mil ciudadanos pierden la vida prematuramente por “enfermedades crónicas no transmisibles”, relacionadas en forma directa o indirecta con estilos de vida asociados a factores de riesgo para la salud y la vida, entre ellos el consumo nocivo de alcohol.

No menos importantes son los problemas sociales, como pérdida de productividad, problemas familiares y desempleo; y la dependencia al alcohol o alcoholismo que lleva, si no es tratada, a todos los males antes señalados.

Este lamentable panorama seguirá empeorando si los panameños no tomamos conciencia de esta amenaza a la salud pública y si no se adoptan de inmediato medidas eficaces para promover, proteger y mejorar la salud y el bienestar de todos sus ciudadanos por encima de los intereses comerciales, que en Panamá, como nos señala el mismo INEC, son de gran magnitud, generando a los dueños de la industria más de 300 millones de dólares solo el año pasado.

Entonces, conciudadanos, cuidemos la vida en estos carnavales, porque al regresar del festejo, Panamá nos necesita bien recuperados y organizados para retomar la lucha por adecentar el país, enfrentando juntos los asuntos pendientes…

El autor es ciudadano