El estudio del cerebro humano sigue siendo uno de los mayores desafíos científicos en la historia de la ciencia. El conocimiento que la investigación en neurociencia ha generado es tan abundante que tiende a dar la impresión de que los hallazgos más importantes ya se realizaron años atrás. Pero sucede todo lo contrario: los logros científicos hasta ahora han permitido plantear preguntas más complejas con implicaciones de mucho mayor alcance que nunca antes en la historia. La mayor parte de estas preguntas complejas exige un enfoque de ciencia básica.
La investigación básica, también conocida como investigación fundamental o investigación pura, es impulsada por la curiosidad y el deseo de profundizar el conocimiento en áreas específicas de la investigación. Generalmente no genera hallazgos que tengan aplicaciones inmediatas a un nivel práctico. En la neurociencia, la investigación básica se centra en esclarecer los mecanismos biológicos fundamentales – a nivel celular y molecular – que subyacen la actividad mental bajo condiciones normales y patológicas. Los estudios básicos se contrastan con la investigación clínica o aplicada, enfocada en comprender comportamientos y enfermedades neurológicas en seres humanos, y en los cuales las bases moleculares y celulares subyacentes permanecen poco dilucidadas.
Las enfermedades del cerebro, que ya son comunes, están aumentando su incidencia en todo el mundo, debido a la transición epidemiológica de las enfermedades infecciosas a las no transmisibles y el envejecimiento de las poblaciones en la mayoría de los países. En comparación con otras áreas de enfermedad, las tasas de fracaso en los ensayos clínicos en fase tardía son desproporcionadamente altas para enfermedades neurológicas, en parte, en función de la complejidad del cerebro humano.
Por ejemplo, las condiciones neurológicas que permanecen incurables, como el Alzheimer, representan algunos de los mayores desafíos en la investigación en salud. Si bien es cierto que el desarrollo de fármacos más efectivos va a requerir de múltiples enfoques de investigación, el mayor esfuerzo continúa siendo la investigación de los mecanismos celulares y moleculares por medio de enfoques científicos básicos.
Una publicación reciente en Science Translational Medicine resalta el peso y alcance que ha tenido la ciencia básica en el descubrimiento de nuevos fármacos. El grupo de investigación reportó que de los 28 medicamentos más “transformadores” entre 1985 y 2009, el 80% fue el resultado de una serie de estudios que buscaban comprender un proceso básico biológico o químico. En otras palabras, los medicamentos más importantes de la actualidad existen debido a los descubrimientos fundamentales que se hicieron sin tener en cuenta el resultado práctico que apareció décadas después.
La importancia de este informe no se puede subestimar. La investigación básica progresa cada año pero requiere una visión a largo plazo. Un descubrimiento de investigación básica que da como resultado un medicamento transformador es a menudo el producto de décadas de trabajo multidisciplinario e interinstitucional. La innovación en salud requiere hallazgos revolucionarios y para eso necesitamos una investigación básica sólida, particularmente en áreas poco estudiadas en el país como la biología de enfermedades neurológicas, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Todas estas enfermedades están entre las principales causas de mortalidad y morbilidad en el país y se estima que la prevalencia aumentará en las siguientes décadas.
La inversión en investigación y desarrollo en el país se ha estancado en 0.2% del PIB desde hace años, lo cual amenaza el progreso de todos los programas nacionales de investigación. Los descubrimientos innovadores a nivel social a menudo tienen su origen en la ciencia básica, porque son los temas a largo plazo que realmente impactan la salud. Lo cierto es que estos descubrimientos no se realizarán sin que apostemos al valor de la ciencia impulsada por la simple curiosidad.
El autor Miembro del movimiento Ciencia en Panamá.