Odebrecht, bendito Odebrecht. Esta empresa ha evidenciado, sin equívocos, el nivel de la corrupción que asfixia a la sociedad panameña. A la sociedad toda, la política y la nacional.
Buena parte de la ciudadanía, que está limpia de corruptelas y otros, que vienen de regreso, si esto cabe, coinciden en el diagnóstico, señalando lo mismo, pero sin unir esfuerzos para enfrentar este flagelo.
La corrupta Odebrechet se ha convertido en el ícono de lo que significa corrupción. Hemos estado, desde Martín Torrijos, señalando esas corruptelas. ¿Recuerdan la cinta coimera? Ha pasado el tiempo y ya va por más de 10 mil millones de dólares el monto de los contratos de las obras dadas a esa empresa.
La flamante procuradora sale en conferencia de prensa, el 1 de agosto, para capear el avispero que levantó Tacla Durán desde España. Esa conferencia deja muchas dudas en temas como la multa negociada con los pillos brasileños, como en la cantidad de procesados y en el peculado que fueron los sobreprecios.
Veamos la cantidad de procesados. Dice Porcell que son 24 panameños procesados en 26 investigaciones. Pensemos: si se producen sobreprecios y coimas en tres gobiernos en un lapso de más de 10 años, solo serán 24 presuntos pillos panameños los que actuaron en todo ese tiempo? Debe haber funcionarios, empresarios, banqueros y abogados, que fueron coimeados o ayudaron a blanquear capitales para las coimas. 24 pillos son muy pocos para cubrir acciones delictivas en 10 años y 3 gobiernos. Encubren a muchos y procesan a unos cuantos que, al final, poco penarán.
Veamos el tema del monto de la multa. Dicen que serán 220 millones, compuesta por 100 millones por haber usado nuestra plataforma financiera para manejar los fondos de sobornos para pillos, de acá y de otros países, calculada con un parámetro aceptado de 12% del monto del flujo que pasó por Panamá. En 10 años pasaron por Panamá, según este concepto, algo más de 800 millones, cuyo 12% es 100 millones. No entro en mayores análisis, porque lo truculento está en los 120 millones calculados como el doble de lo pagado a los coimeados panameños. Este monto sale del caso Odebrecht juzgado en Nueva York, donde Odebrecht declara que en Panamá pagaron 59 millones en sobornos a panameños, pero Porcell se traga entera la parte de la información que refería que fueron pagados por obras contratadas por 175 millones. Eso significa que fue en un período muy corto y seguro Odebrecht no declaró todas las obras contratadas. Hoy los contratos, dados a Odebrecht, pasan de 10 mil millones. ¿Cómo es que por 10 mil millones solo se contabilizan 59 millones de sobornos? Este monto es irrisorio. Esas coimas, conservadoramente, deben estar arriba de mil millones. Si es así, la multa por pagar coimas debe ser 2 mil millones. El doble de lo pagado.
Veamos otro aspecto que la procuradora deja por fuera. Odebrecht facturaba sobreprecios apadrinado por funcionarios, sobreprecios que eran de donde salían las coimas. Ese sobreprecio, el contralor, en supuestas auditorías a cinco proyectos donde participó Odebrecht, reportó 318 millones de sobreprecios en obras que facturaron en poco más de mil 500 mil millones. Es decir, algo cercano a 20% de sobreprecios. Esto se debe configurar en el delito de peculado. ¿Qué va a hacer la señora Porcell con este presunto peculado? ¿Encubrirlo?
Si nos acercamos a montos probables, hablamos de más de 2 mil millones de sobreprecios y de estos pudieron pagar mil de coimas, es decir, que se llevaron mil millones por arriba de lo que debieron cobrar.
Y el colmo, los 220 millones lo podrán pagar en 12 años, a 18 millones por año y si se atrasan se les cargará 5% sobre saldo. Y no se les puede dejar de contratar. Negocio redondo. Nos roban, coimean a pillos que los protegen y siguen con contratos para pagar la multa irrisoria.
El sistema es la corrupción. Lo cambiamos o seguiremos esclavos.
El autor es médico