Aplaudimos la designación del dirigente de la Anavip (Asociación Nacional de Avicultores de Panamá) oriundo de Pocrí de Aguadulce, el economista Augusto Valderrama, como ministro de Desarrollo Agropecuario por el presidente Laurentino Cortizo.
Con esta decisión, el nuevo gobierno envía un mensaje claro: que su norte para resolver la problemática de nuestra actividad agropecuaria, para suplir el mercado nacional y la agroexportación aprovechando los TLC vigentes, será la agrotecnología, para hacer esta actividad eficiente, competitiva, incrementando la productividad y la calidad de los agroalimentos.
La avicultura aportó 390 millones (25%) al PIBA (producto interno bruto agropecuario) de 2018, superando a la ganadería extensiva tradicional que aportó 222 millones (15%) de un total de mil 500 millones (100%) según el INEC. Constituyéndose en la actividad agropecuaria más eficiente y competitiva del país, sin recibir subsidios estatales; brindando la proteína animal más barata y de excelente calidad al consumidor y hasta exportándola.
El nuevo gobierno tendrá que decidir si continúa subsidiando al arrocero a través del programa Compita. Si lo hace, que se condicione al incremento de su productividad. Siendo el plato del panameño, también deberán resolver la ecuación siguiente. En Guyana, Brasil, Paraguay y USA el arroz especial (95% de granos enteros) se cotiza a $10 dólares el quintal, cuando de allá importamos; en los minisúper y las cadenas de supermercados los consumidores lo pagan 5 veces más o sea 65 centavos/ libra. El importador de rubros como: arroz, cebolla, porotos, papas y demás , establece el precio al consumidor en base al precio que compra al productor nacional estos rubros, sin trasladar al consumidor el precio bajo en que los adquiere en su origen al importarlos. Una práctica muy injusta: ¡por corregir! Siendo al final el único beneficiario de los TLC.
El autor es exministro del Mida y ex legislador de la República.