En el año 2016, Panamá se vio envuelta en un escándalo mundial después de la divulgación de los llamados Panama Papers. Tras conocerse esto, Francia inscribió nuevamente a Panamá en su lista de paraísos fiscales y la OCDE acusó al país de no cooperar en la lucha contra el lavado de dinero
Más allá de considerar a Panamá un paraíso fiscal, habría que detenerse a evaluar lo interesante del tema. No es que las personas evaden impuestos, sino que intentan buscar lugares donde su propiedad se vea menos afectada por el erario.
Tras esto, el gobierno del actual presidente, Juan Carlos Varela, aceleró una serie de reformas para blindar su sistema financiero y se comprometió ante la OCDE a intercambiar información tributaria de forma automática con más de un centenar de países. Se aprobó la ley que implementa el marco regulatorio para cumplir con los compromisos de intercambio automático de información bajo el acuerdo intergubernamental suscrito con Estados Unidos y la metodología CRS para el intercambio automático de información con cualquier otro país con que Panamá, de forma bilateral, decida negociar este tipo de acuerdo.
No obstante, la OCDE incluye a Panamá en otra lista en lo que el organismo llama “pasaporte de oro”. El foro hizo un estudio con más de 100 modelos de visa de residencia y ciudadanía a inversionistas, cuyo objetivo era detectar los países donde existe el riesgo de personas que evadan los impuestos que corresponde pagar en su país de origen, aprovechando los beneficios de visas como inversionistas. En el caso de Panamá mencionan la visa a Naciones Amigas y la visa de Solvencia Económica
El informe, que ha sido erróneamente calificado como una lista, malinterpreta los regímenes migratorios que aplica Panamá. El país debe seguir haciendo ajustes y dar una respuesta ante este informe, así como evaluar los costos para el Estado que significa cumplir con el compromiso de suministro unidireccional de información tributaria, costos que ciertamente recaen sobre los contribuyentes.
Perseguir el crimen no está divorciado de ofrecer entornos atractivos para la inversión.
La autora es estudiante de maestría