Estamos dentro de un cambio social poderoso, que nos obliga a tomar decisiones y psicoevolucionar con esos cambios.
Sin embargo, cada panameño necesita entender que es una oportunidad que no puede ni debe dejar pasar, en especial el cambio que podemos lograr en 2019 con la parte política y los siguientes administradores de la cosa pública.
Estamos frente a la encrucijada casi obligatoria de cercenar el statu quo imperante si queremos ver mejores días y no retrasar más el progreso que nos merecemos en este pequeño pero gran país.
Los “paños tibios” ya no caben en política, la gente que clama por no reelección no lo hace pensando en el derecho que está constituido en nuestra carta magna, lo hace porque se cansó, mejor dicho, se hartó del mal uso de los puestos políticos, de la malversación de fondos, sea quien sea que lo haya hecho, quién sea culpable o qué partido o gobernantes, simplemente quiere un hasta aquí, un borrón y cuenta nueva, un nuevo comienzo.
En psicología esta es una parte esencial del proceso de duelo, una vez ya hemos sufrido, llorado, culpado, enojado y más, toca resolver, seguir adelante y cuando se procesa el duelo, cabe un cambio, un punto y aparte, un nuevo comienzo…
Panamá está en las puertas, en ese justo momento, de darse la oportunidad de hacer ese nuevo comienzo con estas nuevas elecciones, entendemos que es complicado, que no todos logran procesar el duelo, pero Panamá no puede seguir por el sendero que vamos.
Cuando se toman decisiones, siempre pensamos los pros y contras, en este proceso tomemos en cuenta que no hay decisiones buenas o malas, solo decisiones; pues si tomas una trae consecuencias e igualmente pasa si tomas la otra también trae consecuencias; es cuestión de vivir con qué consecuencias quieres asumir la responsabilidad e incluso con las que no conoces; pero en materia política la decisión por el estatus imperante ya conocemos las consecuencias y estamos al tope de esos resultados, por eso, decidir por algo nuevo es dar una oportunidad que nos merecemos.
Entendemos que es un riesgo, pero todo es riesgo en la vida, el progreso y evolución humana ha costado mucho, pero en medio hemos aprendido, el riesgo es parte de crecer, nada hay en este mundo garantizado, pero donde estamos es un estancamiento profundo del progreso que nos debemos, que nos toca.
Por ello nos atrevemos a invitar al pueblo panameño a regalarse una oportunidad nueva, empezar otra vez, usando los errores del pasado para no repetirlos, de crecer frente al miedo y la violencia que nos está rodeando.
¿Cómo hacer eso?, votando a conciencia, estudiando a los candidatos, a los que representan lo mismo, que aun con caras nuevas y propuestas cuasi renovadas esconden más de los mismo. Estudiémoslas profundamente desde su lenguaje no verbal, desde su forma de tratar a los otros candidatos sean afín o no a ellos, desde su propuesta, desde su pasado y sus aliados, desde su motivación y desde que ofrece cosas, regalos, prebendas, compra a su gente. ¿Le ofrece cositas?, ¿cómo se hace llamar a sí mismo?, ¿cómo trata a su familia, amigos y vecinos? Hay que preguntarles, cuestionarlos, escudriñarlos y conocerlos.
El lenguaje no verbal es un buen termómetro, estudie seriamente esta forma, todos sabemos cómo, pero podemos volvernos expertos y poder sentir la mentira, la tapadera, las motivaciones ocultas, etc., así como la verdad y el compromiso.
Panameños queridos todos, es hora, estamos en las puertas de usar nuestro poder político como ciudadano y darnos la oportunidad de ver mejores días para nuestro país, que tiene los recursos para lograrlo, pero requiere la gente que los sepa administrar no para su oportunidad personal, que sabe que ese puesto es para SERVIR y que es pasajero y debe hacerlo de la mejor manera.
Por último, querido pueblo panameño, la Constitución prevé que la ciudadanía organizada pueda revocar el mandato a un gobierno que no hace lo correcto, de forma políticamente constituida en la ley para pedirle cuentas o expulsarlo. El que sabe sus derechos…
¡Viva Panamá!
La autora es psicóloga forense