El país ya se embarcó en la reforma constitucional del plan de gobierno del presidente Laurentino Cortizo.
Al principio los diputados se alborotaron y presentaron ñamerías a diestra y siniestra, provocando mucha desilusión ciudadana y llamados a que el gobierno retirara el proyecto de la Asamblea, y cambiara todo hacia el método de la Asamblea Constituyente paralela.
La verdad es que en el primer debate del primer bloque algunas ñamerías quedaron, pero el proceso es largo y con sobradas posibilidades de ir decantando el documento. Por ejemplo, acaba de pasar el primer debate del segundo bloque, quizás el más importante y complicado debido a que se refiere a la institucionalidad de los órganos Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Luego el último bloque – todo esto todavía en el primer debate; faltan entonces el segundo y tercer debate-. Terminado esto, vienen el primer, segundo y tercer debate de la segunda legislatura.
En cada uno de estos debates pueden ir filtrándose las cosas, y el proceso seguramente provocará la presencia y opiniones muy serias de expertos constitucionalistas e internacionalistas, además de las presiones de organizaciones ciudadanas, gremiales y de todos los sectores: estudiantiles, originarios, partidos políticos, de todas la áreas geográficas, muchas de las cuales fueron las autores del documento “base” que pasó por el arduo debate y consenso del Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo.
Leandro Ávila - presidente de la Comisión que atiende el tema - ha llevado el documento a consulta a lo largo y ancho del país, acompañado de un abogado de la Presidencia de la República. Ha dicho en varios programas públicos que tuvieron que afrontar la cruda frustración de la ciudadanía hacia las instituciones del Estado, y que acepta que la institución más criticada es precisamente la Asamblea Nacional de Diputados, de la cual forma parte. Él está seguro que los diputados van a hacer todo lo posible por responder al clamor popular que sintieron de viva voz en todos los rincones del país. Dicho en otras palabras, ¡existe el poder ciudadano!, y jugará un papel fundamental en el proceso, provocando un filtro repetido en cada fase hasta terminar produciendo un proyecto constitucional que tenga la posibilidad de contar con el último y definitivo paso: la aprobación de la ciudadanía en un referendum popular.
Lo otro que ha quedado claro es que la papeleta de votación del referendum permitirá aprobar con un “sí” o improbar con un “no” por secciones, aún por determinar. Ésto evitará que - como ha ocurrido históricamente- domine el “no”, simplemente porque todo el documento se vota en su integridad, y todos encontramos algún artículo que no aceptamos.
Así las cosas, a pesar de las ñamerías iniciales y por venir, el proceso – con un camino largo – permite muchos momentos para filtrar el documento, y si los filtrajes no son capaces de eliminar las ñamerías, a los ciudadanos que constituímos el máximo poder del Estado nos queda el recurso del “no” en el referendum, seguido por el más fuerte “no” a la elección de diputados presentes y anteriores como potenciales constituyentes de la Asamblea Constituyente paralela, que es el ya anunciado “plan B” del Presidente Cortizo.
Concluyo: ¡paciencia, y activo poder ciudadano!
El autor es fundador del diario La Prensa