Efectivamente, somos un país privilegiado. ¡Tenemos potencial y podemos desarrollarlo plenamente! Estamos libres de huracanes, terremotos, temperaturas y sequías extremas como las que azotan a gran parte del mundo. Nuestros males son controlables y tienen remedio.
La gran mayoría de los panameños somos honrados, trabajadores y emprendedores. No faltan algunos “vivos” que deben ser debidamente juzgados, aunque a veces pagan justos por pecadores.
Nuestro principal haber es nuestra posición geográfica. Como decía un paisano de allá de Santiago, mi tierra, “Panamá es el centro del mundo y corazón del universo”. Estamos localizados en un “cruce de caminos” marítimos, aéreos y terrestre. Nuestro Canal interoceánico, ahora en manos nuestras, bien manejado y recién ampliado, nos convierte en una de las principales rutas marítimas del mundo. Para aprovecharla plenamente debemos aumentar, aún más, nuestra capacidad portuaria e infraestructura en ambos océanos. Si no lo hacemos nosotros, nuestro vecinos lo harán; ya están haciéndolo, quitándonos parte del mandado. Podemos convertirnos en un gran centro de acopio, ensamblaje, distribución y venta de mercancías de todo el mundo y para todo el mundo. Lo mismo con el tráfico aéreo de pasajeros y mercancías. Debemos desarrollar todos los servicios pertinentes posible, incluyendo mantenimiento de aeronaves.
En cuanto al tráfico terrestre, la situación está empeorando. Durante la década de 1950 acompañé al Ing. Tomy Guardia en los estudios y expediciones preliminares para la construcción de la Carretera Interamericana desde Chepo hasta Palo de las Letras en la frontera con Colombia. Todo se suspendió por motivos ambientales, sanitarios, tráfico de indocumentados y tráfico de drogas. Hay demasiados motivos políticos y personas involucrados en estos devastadores males. El tapón del Darién no deberíamos abrirlo durante el futuro predecible.
Tenemos un gran potencial hidroeléctrico que debemos desarrollar pronto, antes de que esas cuencas se pueblen, dificultando y retrasando su desarrollo. Lo mismo que la solar y la eólica, estas son energías limpias, eternas y soberanas. Además, las represas y embalses nos sirven para controlar las devastadoras inundaciones que casi todos los años arrasan nuestra campiña, y para almacenar agua para consumo humano, animal y regadíos. También tenemos que ampliar y mantener limpios los cauces de los ríos y quebradas para evitar las inundaciones que con el constante aumento de los techos y pavimentos, van a ser cada año más grandes y frecuentes.
Las plantas térmicas basadas en gas licuado, que por ser su combustión limpia, se pueden construir cerca de nuestros centros de consumo. La contaminación la hacen en las áreas de extracción del gas. Tenemos que terminar pronto y del todo la tercera y cuarta línea de transmisión del Oriente panameño, hasta los grandes centros de consumo.
Tenemos muchas industrias que debemos continuar desarrollando, además de grandes extensiones de tierras agrícolas en tierras bajas y altas con climas y temperaturas variables, aptas para viviendas y gran variedad de cultivos, y mejorar nuestra infraestructura para la producción, almacenaje, distribución y exportación de nuestros excedentes de pesca, agrícolas e industriales.
Podemos mejorar nuestra educación. Un niño con una buena primaria, donde se le estimulan sus habilidades y seguridad en sí mismo, ya es un hombre y él solo buscará cómo educarse.
Compatriotas: Nuestro futuro está en nuestras manos. Nuestro potencial “mejor se daña”.
El autor es ingeniero