El fenómeno de El Niño, evento climático cíclico oceánico que tiene su origen en el océano Pacífico tropical cerca de Australia e Indonesia, ha tenido sus repercusiones en el istmo en 1972-73, 1976-77, 1982-83, 1992-93, 1997-98, 2002-03, 2009-10, 2015-16. Actualmente Panamá atraviesa los efectos de otro Niño y este seguirá visitándonos. Por ello, las fuertes sequías, la falta de agua para el consumo humano, la falta de agua para las actividades ganaderas, agrícolas y los bajos niveles en los lagos no son nada nuevo.
Entonces, ¿por qué se ha hecho tan poco en esta temática? La respuesta radica en el desconocimiento de parte de las autoridades sobre los eventos climáticos, además de que tenemos una memoria institucional muy corta. Hasta 1995, el Ministerio de Planificación y Política Económica, creador de gran parte de las áreas protegidas del país y propulsor de la legislación ambiental de Panamá, sirvió al país en el marco físico y temporal en temáticas como el agua, la tierra, semilla, economía, demografía, entre otros. Lamentablemente este ministerio fue cerrado por ideas neoliberales.
¿Por qué no hay planificación hídrica versus fenómeno de El Niño en Panamá? No hay planificación hídrica por la distorsión política: una especie de fallo regulatorio que consiste en que los intereses a corto plazo de la clase política que gobierna a Panamá se beneficia más de las compras y contrataciones producidas por las crisis ambientales, y esto es mayor que el beneficio difuso para comunidades y ecosistemas afectados por la escasez de agua. Lo mismo se refleja en el sector agrícola y energético: negociados.
No obstante, se habla y se escucha de posibles “soluciones” para la falta de agua: ¿nuevos pozos? ¿Existe legislación en aguas subterráneas? En relación, por ejemplo, a la “cosecha de agua”, hay que preguntarse dónde es necesario hacerla, cómo, cuándo y si esto implica más embalses. Eso nos lleva a otras interrogantes: ¿Qué tanto pueden resistir las cuencas hidrográficas? ¿Se mantendrán los regímenes de precipitación para satisfacer esta demanda durante los próximos 25 a 50 años? ¿Qué tan intensos serán los próximos eventos de El Niño?
¿Qué provocará la planificación hídrica en Panamá? Evidentemente la falta de agua en el Canal de Panamá y en las hidroeléctricas obliga a planificar, que no es más que un ordenamiento en el espacio y en el tiempo. La planificación, como se sabe, es fundamental para el desarrollo sostenible. Sin planificación no hay sostenibilidad ambiental. Es un tema ecológico.
¿Se necesitan más estudios? Por supuesto que sí. Panamá no posee estudios científicos de sello nacional en relación a este fenómeno climático. En Panamá es mínimo lo que se invierte en ciencia, por lo cual los estudios no se sustentan en datos propios de la zona, sino en propósitos o consignas políticas de momento. Al iniciar un nuevo periodo de gobierno este llega con la idea de crear una nueva república, con borrón y cuenta cero, sin tomar en consideración la rica historia ambiental del país y los esfuerzos de abnegados científicos panameños que deben ser recordados y recuperados para hacer una política pública del agua.
Día tras día son muchos los mensajes de carácter verde que se leen y se escuchan en las redes y medios sociales. Sin embargo, se necesitan más acciones de carácter plural que se singularicen y planes nacionales que se regionalicen, sensibilicen y eduquen a la individualidad panameña para poder hacer frente, vivir, lidiar y mitigar las problemáticas ambientales y climáticas que viven los panameños días tras días, como ha sido el estrés hídrico de esta temporada, el fenómeno de El Niño y las olas de calor de los últimos meses.
En este evento de El Niño los panameños hemos sido testigos de que poseer más de 500 ríos distribuidos en 52 cuencas hidrográficas, con un aproximado de 29 mil metros cúbicos de agua dulce per cápita disponible, no ha representado seguridad hídrica. El pueblo panameño no debe permitir que se repitan las mismas dolencias, ya muy bien experimentadas en un próximo verano intenso y acompañado de un Niño. Panamá, el agua y El Niño, es un trío amenazador en el equilibrio socio-ambiental de la nación. A Panamá no le falta el elemento agua, lo que le falta es el recurso agua, producto de una institucionalidad fallida, ausencia de monitoreo científico y un ordenamiento hídrico adecuadamente planificado.
El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo.