Panamá presenta un crecimiento económico optimista que no es cónsono con su desarrollo social. Aún persisten la desigualdad, la falta de equidad en el acceso a servicios públicos e insumos básicos. Es más preocupante aún que a las políticas públicas que garanticen inclusión y calidad en la educación no se les asigne la prioridad que merecen. Para 2019, de acuerdo con data del Ministerio de Educación (Meduca), 98% de las tres mil 86 escuelas dará inició al año escolar con normalidad, mientras que 36 centros educativos oficiales no tendrán la misma oportunidad. No es aceptable que miles de estudiantes de los 827,583 alumnos de todo el país no puedan acceder a ejercer su derecho a la educación desde el primer día del año lectivo. Estas cifras no consideran si las escuelas cuentan con los servicios públicos indispensables para aprender en ambientes saludables e higiénicos. No es de conocimiento público cuántas escuelas cuentan con acceso a agua potable, luz eléctrica, salones de clases en condiciones óptimas, acceso a internet y educadores listos para atender a sus alumnos a fin de asegurar que tengan la oportunidad de aprender con calidad y equidad. Es inaceptable ver repetir este panorama cada año.
Valoramos el esfuerzo de la entidad que rige la educación en Panamá, pero seguro podemos hacer más, como lo demuestran nuestros hermanos de países con demografía e ingresos similares como Costa Rica y Uruguay. Si para recientes actividades internacionales se han hecho esfuerzos exitosos, por qué no alinear todos los recursos disponibles enfocados a equiparar las oportunidades de aprendizaje. Después de todo, es el pilar fundamental para blindar la sostenibilidad del crecimiento económico y social del país.
Como miembro de Jóvenes Unidos por la Educación (JUxLaE), celebro que, en 2018, se logró la aprobación de la Ley 652 que crea el Consejo Permanente Multisectorial para la Implementación del Compromiso Nacional por la Educación (Copeme), cuyo objetivo es cerciorarse de que los acuerdos del diálogo pasen del papel a cambios reales que sean de impacto en las aulas.
El 19 de diciembre de 2019, JUxLaE y el Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana (LIIC) presentamos el documento “19 Propuestas para el 19”, a los presidenciables y a la sociedad civil. El documento se basa en tres pilares: Gestión e Inversión, Aseguramiento de la Calidad y la Equidad y Formación Docente. Es un valioso aporte juvenil en materia educativa. Es una pena que, a menos de dos meses de las elecciones generales, este importante esfuerzo no haya sido tomado en cuenta con la seriedad y el compromiso suficiente.
Abundan, en cambio, trilladas promesas electoreras sin claridad en su factibilidad y modalidad de ejecución. Los cuatro millones de habitantes de este país aspiramos a un mejor Panamá, con educación de calidad y equidad, sin importar que un estudiante vaya a una escuela en Mününí o en Curundú. Es responsabilidad de los tomadores de decisiones llevar adelante, considerar e implementar, con responsabilidad, propuestas técnicas en materia educativa y convertirlas en políticas públicas. Panamá no aguanta una improvisación más en educación.
El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación