BIOLOGíA MARINA

Panamá, ¿tierra de tiburones? Lo que no sabías

Hacia la década de 1970, el tiburón blanco era pescado en grandes cantidades a lo largo del Pacífico panameño. Esto era sobre todo una actividad artesanal, aunque también por barcos “tiburoneros”, dotados de líneas de pesca con grandes anzuelos. Para ambas pesquerías, los tiburones capturados medían entre 2 y 4 metros de largo, tallas hoy raras.

Esta pesca era motivada por la demanda asiática de aleta de tiburón, que era pagada en puerto directamente a los pescadores a B/.40.00 la libra. Un solo bote podía pescar entre 30 y 60 tiburones por día, y aún más. Hoy, el precio ha caído a B/.5.00 la libra. Esto ha desalentado esta pesca, pero no ha evitado que el tiburón sea objeto de captura, a menudo incidental.

La dinámica pesquera en los trópicos es compleja debido a la gran diversidad de especies que interactúan. Aquella pesca generaba grandes ganancias, pues la aleta era exportada a unos 15 países. Las principales víctimas fueron tiburones, de especies como como tigre, toro y martillo. Las dos primeras –que eran costeras y muy comunes (de ahí las mallas metálicas que protegían a los bañistas de tiburones en playa Kobbe y La Playita en el causeway)– resultaron muy impactadas.

Los tiburones martillo, en cambio, han logrado tolerar la presión pesquera, quizás, debido a su hábito migratorio y a que nadan a grandes profundidades. Si bien existe amplia cantidad de estudios sobre esta especie (específicamente la Sphyrna lewini, que es la más capturada en Panamá), se sabe poco sobre sus hábitos de vida. Grandes hembras de esta especie, entre 3 y 4 metros de largo, llegan a Punta Chame a parir –entre febrero y mayo–, y los pequeños tiburones quedan en el sitio. Estudios en curso en el área intentan determinar sus patrones de movimiento y su tiempo de permanencia.

En los puntos de desembarque han sido reportadas unas 30 especies, entre tiburones y rayas. Sin embargo, el número es mucho mayor: buques de investigación que han explorado el fondo marino hasta los 1000 metros en Panamá han reportado especies interesantes y extrañas.

La autora es bióloga marina, profesora en la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIP) y miembro del Movimiento Ciencia en Panamá.

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