“Pandeportes” es un tema en boga. Antes, entre otros, fue el issue del Magistrado De León. Terminó bajo el tapete gracias a que la impunidad ya no nos sorprende de nuestro Órgano Judicial donde sobran eunucos. Mismo rumbo nos lleva a la eventual libertad de RMB.
Aprovecharé el breve calor del tema deportivo y me daré gusto abofeteando a unos cuantos sospechosos. Cuando yo era adolescente me fajé local e internacionalmente como atleta y mi siempre fiel compañera fue la aleccionante derrota junto a sus moretones. Por ejemplo, en esos tiempos los bates eran accesibles y se fumaban. Ahora los de tío Benicio son carísimos y se esfuman.
¿Qué diputado dirigente hoy día sabe lo que es la derrota deportiva? Pandeportes está colmada de bozos que alegremente dan partidas a diputados que de a vaina han jugado rayuela. Provoquen a Roberto Durán y a otros como yo para otra guantera como hace días atrás les dio el Cholo en las redes sociales a sus directivos vía su verbo.
Ser atleta no es fácil. Es algo extracurricular ajeno al mundo real, pero brevemente te introduce a un lindo paisaje al que no fuiste invitado, pero tu insististe en ser parte de él. Correspondes a tus progenitores con buenos hábitos y cumplir con tus tareas escolares.
Aún así, algo te ruega que en ocio excedas en un terreno donde los laureles se marchitan y tu nombre es fácilmente olvidado. A pesar de esto, optas por madrugar, trotar de la mano con la soledad para luego entrenar después del cole o tu trabajo. Cuando regresas del liceo vuelves al ruedo extracurricular para después hacer tus asignaturas.
Luego, al cenar ofendes a tu madre por evitar partes de su menú e intentas alegrarla con un beso. Tus medallas no son suficiente para secuestrar sus lágrimas cuando ella charla con su pareja de tus cuestionables sacrificios.
Por décadas hemos visto partidas millonarias alegremente dirigidas a diferentes disciplinas deportivas. En mis años formativos mis padres sufragaron todos mis gastos deportivos. Luego, veía un avión harto de delegados que no volvería a ver hasta el vuelo de regreso. Ahora, los usurpadores son diputados y ni acompañan a las delegaciones a sus respectivas fuentes de agua en el gym.
Cierto, la gloria junto a sus laureles se marchitarán mucho antes que el campeón. Sin embargo, las memorias individuales de cómo llegaste a ello nadie te las podrá arrebatar, ya que son exclusivamente tuyas al igual que su indeleble legado.
Esos miserables mitómanos HD desconocen lo aleccionante que es la derrota deportiva y mucho menos la satisfacción de la victoria en cualquier ruedo deportivo nacional. En fin, son unos pobres perdedores en la vida real. ¡No a la reelección!
El autor es Campeón Nacional de Lucha (1980) Greco-Romana, Peso Pesado.